Por José Antonio García
El Producto Interior Bruto (PIB) es uno de los indicadores más utilizados para medir el nivel de la actividad económica. Este se compone de 4 componentes: el consumo privado, la inversión privada, el gasto público y el saldo exterior neto. Sin embargo, el consumo privado es el componente más importante de la ecuación, con un volumen que varía de entre el 55% y más del 65% de toda la actividad económica.
En Venezuela, la caída del consumo privado ha sido estrepitosa en los últimos 9 años, alcanzando más del 80%. Aunque entre los años 2021 y 2022 el país detuvo la caída de su economía, esto no se debió a aumentos del consumo privado, sino a otros factores, como el incremento de los ingresos del gobierno producto del petróleo y otro tanto de la inversión privada.
SALARIO MÍNIMO: Desde el año 2013, el salario mínimo nacional comenzó una caída que aún hoy se mantiene producto de la alta inflación. Llegando incluso a menos del 5% de su valor en dólares que el de años anteriores. Entre los años 2017 y los primeros meses de 2023, el salario mínimo fluctuó entre 2 y cerca de 30 dólares, afectando profundamente los ingresos y el poder adquisitivo de los empleados públicos y cerca de 5 millones de pensionados.
SUELDOS SECTOR PRIVADO y REMESAS: Los sueldos en el sector privado, según algunas cámaras empresariales, oscilan entre 90 y hasta 175 dólares por mes. Por otro lado, también los venezolanos reciben otros ingresos en divisas, como las remesas, que llegan a millones de hogares por medio de parientes que migraron por la crisis económica. No obstante, el incremento de los precios de bienes en dólares ha erosionado estos ingresos en divisas.
La caída del salario mínimo producto de la inflación y la erosión del poder de compra del dólar afectó el consumo privado en Venezuela. Tan solo en 2023, su caída ocasionará que las proyecciones del crecimiento económico del país sean menores a las estimadas.
El consumo privado está íntimamente ligado a los salarios y el poder adquisitivo de la población y es el principal garante de que la economía crezca, en ello la producción, la inversión, la renta y el empleo, afectando positivamente los índices de bienestar y disminuyendo la pobreza.
Sin mejores sueldos y salarios ni una política con énfasis en la inflación y que evite la sobrevaloración del bolívar, no habrá incremento del consumo privado. En este sentido, si el crecimiento de la economía para 2023 no proviene del consumo privado sino de otros factores, no será suficiente para que Venezuela crezca para todos sus ciudadanos ni en un porcentaje más amplio para la economía. Este crecimiento sería más para los estratos altos y elites, ampliando aún más la breve de la desigualdad entre venezolanos, pensar en un crecimiento económico ROBUSTO, SOSTENIBLE y PARA TODOS en las anteriores condiciones seria inviable.
*UNETE