Por Eduardo Martínez
Cuando arranca un nuevo año, es una vieja costumbre hacer “borrón y cuenta nueva”. Los anglosajones tienen la costumbre de hacer un “clean-up” (limpieza) de escritorio en su primer día de trabajo. Revisan todo lo que está sobre el escritorio y en las gavetas. Airean los papeles. Los revisan. Botando todo aquello que perdió vigencia o que es simplemente basura.
Adicionalmente, elaboran un “check-list” de las cosas pendientes, clasificándolas en dos o tres categorías, de lo inmediato, lo urgente, hasta de lo que en cualquier momento se deberá hacer.
Por último, y no menos importante, es elaborar otra lista de chequeo con los propósitos en el nuevo año. Generalmente, se resume esos deseos en 10, como los mandamientos.
Con esa limpieza y listados de cosas por hacer y deseos, las personas comienzan sus labores en el nuevo año.
En el mundo hispánico, solemos llamar -en nuestra particular manera de ver y hacer las cosas- a estas primeras acciones de principios de año: “borrón y cuenta nueva”. Aunque también las podemos denominar “reseteo” (resetting). Término que hemos incorporado a nuestras vidas con el uso de los teléfonos “Smartphones”.
En los smartphones, se ha llegado e incorporar la opción del reseteo, debido a las complicaciones de la tecnología.
Resulta que un buen día, el celular comienza a operar con lentitud, se desaparecen opciones o simplemente no las podemos utilizar, y en las más de las veces el celular se “congela”.
Esta situación, en que los aparatos inteligentes se vuelven brutos, es una consecuencia de las ilimitades opciones y facilidades que nos ofrecen los celulares, a la par de la capacidad limitada de memoria que los aparatos tienen.
Con el tiempo, metemos tanta información en los celulares, que colapsa sus sistemas. Por lo que debemos limpiar el celular. Lo que suele ocurrir, si el aparato ya tiene tiempo con nosotros, más de una vez al año. Eso sin contar, los contagios de virus digitales malignos, que malintencionados hackers desarrollan con el fin de captar información personal confidencial, o con la simple intención de fastidiar a los usuarios.
Regresando al “borrón y cuenta nueva” que titula nuestra nota, tenemos dudas que en este año 2023 podamos utilizarlo en Venezuela. Entre otras cosas, porque no podemos borrar lo que nos han hecho, y porque tampoco podemos abrirle al régimen – y hasta a la misma oposición – cuentas nuevas libres de deudas.
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