Venezuela en los últimos días se ha transformado en un gran casting cinematográfico.
El régimen escribe el guión de una película. Cuando no es de un magnicidio o atentado, es de un golpe, una conspiración o una confabulación internacional. Siempre rayando en la traición, el robo de armamento de la Fuerza Armada y de ataque al régimen establecido.
El anuncio, cuando no es del mismo presidente, es de su segundo en el partido de gobierno, y ahora de los constituyentes que el mismo gobierno auto eligió.
Acto seguido, y de forma inmediata, arranca el casting de manos de los cuerpos represivos que salen a buscar a los protagonistas del film que se adecuan al guión escrito.
En la última semana, para el guión se han necesitado militares activos y retirados, y algunos gremialistas y sindicalistas.
Como siempre, la idea no es original. La escritura del film sigue la receta del congrí cubano. Un Know-How en blanco y negro, de arroz y frijoles negros, que copia la estrategia comunista de correr hacia adelante: inventando enemigos e historias para tratar de transformar vergüenzas y derrotas, en mitos y triunfos.
Agosto 17, 2017
