Henry Escalona: ¿Se Dice Navi o Se Dice Navy?

Por Henry Escalona

Con el título de esto que escribo hoy quiero destacar dos cosas, la primera es el sentido del humor de la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026, la jurista sudafricana Navanethem «Navi» Pillay, que en entrevista para DW resaltara el abogado argentino Luis Moreno Ocampo, primer fiscal jefe de la Corte Penal Internacional.

Claro, que esa capacidad de la premiada para apreciar y percibir el lado risueño de las cosas hay que admirarlo en una persona cuyo premio fue fundamentado por la Academia Noruega en “incansables esfuerzos para promover la paz, la defensa de los derechos humanos y el fortalecimiento del derecho internacional”. Actividades muy serias y que seguramente deben causar mucho stress a quienes las hayan tenido como prédica y actividad constante y fundamental  en su tránsito por este valle de lágrimas.

La segunda, es la frustración que por ese galardón a la  señora Pillay ha debido sentir el señor Donald Trump, comandante supremo de la United States Navy, quien por segundo año consecutivo creía tenerlo asegurado y los noruegos se lo otorgaron a una señora que lideró la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. Informe final que concluyó de manera contundente la existencia de actos de genocidio en la Franja de Gaza.

Imagino no tanto el desaliento, sino la segura furia del POTUS por ser derrotado otra vez por una mujer y que esta sea “protectora de terroristas” como dirán muy probablemente algunos fanáticos MAGA.

Lo cierto es que el 9 de octubre de 2026 se anunció el Premio Nobel de la Paz a Navi Pillay que, entre sus muchas luchas, es una líder importantísima en la defensa de la Corte Penal Internacional y otros tribunales independientes, como respuesta directa a las campañas de sanciones y ataques políticos ejercidos por potencias internacionales como el gobierno de los Estados Unidos.

País que ese mismo día anunció y amplió sanciones contra la Corte Penal Internacional, como institución, en el marco de una campaña encabezada por el presidente estadounidense para desmantelar dicho tribunal multilateral (Marco Rubio dixit desmontarlo ladrillo a ladrillo).

El Comité Noruego de la Paz, encargado de seleccionar y premiar el Nobel de la Paz, podría esperar las observaciones a su premio de este año, no solo de USA, también de China, Rusia, Israel, India, no firmantes del convenio, y tal vez Venezuela (que el 24 de julio por fidelidad perruna o instinto de conservación decidió retirarse como firmante del Estatuto de Roma, que es el convenio de creación de la CPI), pero que salvo Israel, reaccionó con indignación al otorgamiento del premio a una persona que cree que los niños palestinos que mueren en los bombardeos israelíes en Gaza y Cisjordania no son terroristas. Ningún otro país ha tenido reacciones feas al otorgamiento del premio.

Mientras tanto aquí, la cipaya Delcy (Delcypaya la llama mi amigo el humorista) espera instrucciones de su tutoría política. Y en Washington, saben que esta vez las necesidades estratégicas no operarán para llevarle a Mr. Trump la medalla del premio en él que no concursó.

El mundo sigue su curso y los países se preparan a presenciar, y participar también probablemente,  el combate entre el unilateralismo trumpista y el multilateralismo supuestamente agónico heredado del orden de posguerra de 1945. Amanecerá y veremos.

* abogado, historiador

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