Reflexiones Astrológicas – Del 4 al 11 de octubre de 2026

Por Lydia Suárez

Los planetas en fase de retrogradación revisitan la psique

La vida tiene dos movimientos opuestos y complementarios, decía el filósofo Søren Kierkegaard: se vive hacia adelante, caminando sin certezas absolutas, tomando decisiones y enfrentando la incertidumbre del mañana; y se comprende hacia atrás, retomando la memoria, analizando lo ya vivido, conectando los puntos y dando significado a las experiencias.

Algo semejante ocurre en la astrología, como en el ir y venir de las mareas, en el inspirar y espirar, y en toda manifestación de la vida. Hay imágenes del movimiento de los planetas, observadas desde este minúsculo punto de la Tierra, que reflejan nuestras necesidades psíquicas y nos hacen notar que también en el avance y el retroceso de los procesos hay significado. Eso abre un espacio de reflexión. Los planetas en retrogradación se asocian a una energía dirigida hacia el interior: invitan a la pausa, a la introspección, a revisar los pasos y las decisiones anteriores.

La medición del paso de los planetas por la eclíptica es una de las grandes herramientas de este oficio para entrar en el significado de las imágenes que el cielo ofrece de manera continua. De eso trata el estudio de los planetas en curso directo o en retrogradación aparente, que vista desde la Tierra es una simple ilusión óptica. Sabemos que ningún planeta retrocede en la realidad, pero en la psique humana ese movimiento del planeta retrógrado sí existe.

Los cinco planetas en proceso de retrogradación

Venus inicia su retrogradación el 3 de octubre, a los 8°29′ de Escorpio, y la mantiene hasta el 13 de noviembre. Es un tramo exigente, y la tensión se vuelve más aguda alrededor del 10 de octubre, cuando el aspecto con Plutón y Marte se afina.

En el plano personal, la imagen invita a mirar aquello que valoramos desde una creencia equivocada: llamar amor a una emoción que no lo es, algo que cae más bien en el terreno del egoísmo, la posesión, el control o el juego de poder. También lo que se asocia al rapto de valores o de bienes que se dan por correctos sin serlo y que socavan lo verdadero.

En el plano colectivo, el símbolo señala los temas que suelen salir a la luz bajo esta configuración: la falta de claridad en el manejo del dinero, las desviaciones de la ley, los fondos e instrumentos de inversión sin transparencia, y también las riquezas estancadas. Se develan misterios y escándalos, se ve con nitidez lo tosco y lo basto, y hasta puede verse el rostro de las pasiones ciegas, esas que atrapan y raptan el alma por seguir una ideología o una creencia. Eso es lo que evoca una Venus en su expresión difícil, atada en gran tensión a Plutón y a Marte en lo que el lenguaje astrológico llama una cuadratura en T. Son aspectos incómodos y controversiales que, al final, arrojan luz y permiten tomar plena conciencia de lo que ocurre dentro y fuera de la psique. Esta dinámica empieza a sentirse a partir de esta fecha y se extiende a lo largo de las próximas seis semanas.

Saturno en Aries, en buen aspecto con Marte en Leo, está retrógrado desde el 26 de julio y sigue recordando que la seriedad, los límites, la buena administración y la estrategia para edificar algo que beneficie a la mayoría son la mejor inversión, y que todavía se puede construir un futuro promisorio. Nos pasea por las experiencias tempranas de la niñez y la adolescencia, y por el ambiente que vivíamos entonces.

Urano retrograda en Géminis desde el 10 de septiembre y merece una mención aparte, que haremos la próxima semana. Baste decir que Urano, Plutón y Neptuno componen una figura cuyo sentido todavía no se deja leer del todo. Habla de liberación de prejuicios, de apertura intelectual, de vivir la hermandad en los hechos, y evoca un momento de transformación y avance en las ciencias y en la comunicación entre las personas del mundo.

Neptuno también se encuentra retrógrado, y su mensaje aparece en los sueños o por medio del arte. Se pasea como inspiración, con la sensibilidad y la esperanza de la mano, en su recorrido por lo que el alma ha vivido. Desde el 7 de julio viene sugiriendo que, para apoyarnos en el proceso de cambio, puede ayudarnos a diluir los obstáculos y a soltar las amarras de aquellos sentimientos y sensaciones que nos atan, los que impulsaban a repetir emociones o ideales que ya no son necesarios en esta etapa y que tampoco entregan la satisfacción que se busca. Todo parece una ilusión, y ahora podemos cotejar el mundo imaginario con la realidad, o a la inversa.

Plutón, planeta del poder, de la fuerza del inconsciente personal y colectivo, del impulso subterráneo que destruye aquello que ya no cumple ninguna función, energía de renovación y de transformación completa de los sistemas y del alma colectiva, entró de manera definitiva en Acuario el 19 de noviembre de 2024, tras un período de transición y cambio de estructuras que duró dieciséis años en Capricornio, el poder institucionalizado.

Desde entonces recorre los primeros grados de Acuario, con sus ciclos anuales de retrogradación. El actual termina el 14 de octubre. A partir de esa fecha, Plutón retoma su movimiento directo y empiezan a aparecer los hallazgos y las incongruencias que deja la auditoría del período de revisión.

A un nivel profundo, y quizás con esa invisibilidad que su propia naturaleza le confiere, lo intuyamos o no, esa energía transformadora viene haciendo un trabajo inmenso: lleva el registro y la revisión, en el inconsciente colectivo, de lo que se puso en marcha al comienzo de este tránsito. Es como si se revisara la vida interior del Anima Mundi para contrastarla con los sucesos de la vida exterior. Como arquetipo del cambio verdadero, Plutón trabaja en un plano que nos excede, y buena parte de ese proceso escapa a nuestra comprensión y a nuestro control. Lo que sí está a nuestro alcance es reconocer el trazo del ciclo.

En este momento Plutón se encuentra fuera de límites en declinación sur: opera, simbólicamente, sin sujeción a los límites habituales, sin acatar más autoridad que la que encarna, y exige respeto absoluto por la conciencia y por la verdad.

La dinámica de los movimientos de retrogradación nos lleva a repensar, a reformular, a volver a andar sobre las decisiones que tomamos cuando el movimiento de los planetas era directo. Por eso esta semana trae una atmósfera reflexiva y de revisión, con cinco planetas recorriendo ese camino hacia atrás.

lydiasuarez@gmail.com

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