Por Eduardo Martínez
El anuncio de un posible acuerdo de Estados Unidos con el gobierno interino venezolano, por el cual se adjudicarían las reservas de petróleo venezolano a los EEUU, circulaba en las redes sociales desde el jueves en la tarde.
Para el viernes, ya las agencias de noticias -por la magnitud del presunto acuerdo- se sobrecalentaban sin poder confirmar la especie, y sin haberla difundido. No sería hasta bien entrada la noche cuando el anuncio fue liberado por el presidente Donald Trump en su red social.
Este anuncio, dirigido al público estadounidense – a dos meses de las elecciones de mid-term – escuetamente informaba que EEUU “tomaría el control de 65.000 millones de petróleo venezolano”.
En esa nota en la redes, hay dos puntos ciertos y concretos: 1) la firma del acuerdo, y 2) que tiene que ver con reservas petroleras en el orden de 65.000 millones de barriles de petróleo.
Con retraso, como siempre, el interinato de Delcy Rodríguez salió el domingo 30 de agosto -dos días después- a confirmar el acuerdo y pontificar las bondades y beneficios del mismo sin especificarlas.
Las agencias internacionales de prensa, más cautas que los influencers criollos, no han publicado los detalles del acuerdo.
A pesar de circular variados rumores, no se ha logrado confirmar detalles algunos que presuntamente se habrían filtrado. Por lo que no existen datos que permitan estimar las condiciones, características y montos envueltos de la negociación.
El petróleo es un negocio. Y como tal, debe ser analizado si escun buen o mal negocio para el país y para el bienestar de los venezolanos. NO para el gobierno y/o alguna élite en particular.
Las redes sociales estallaron con el anuncio, recogiendo reacciones, rechazos y apoyos. Sin embargo, esas opiniones adolecen de objetividad financiera.
En esta etapa, que los venezolanos no terminan de descifrar, se necesitan informaciones veraces y precisas, y no simples arengas patrióticas infladas por sentimientos seudo patrióticos y rasgaduras de vestiduras.
En consecuencia, no queda otra que esperar la publicación del acuerdo EEUU-Venezuela en términos de “negocio”. Ahí tendremos los números y cantidades en términos de volúmenes de producción, precios, impuestos, regalías, descuentos y otras condiciones contractuales para poder analizar con objetividad.
Editor, www.eastwebside.com