39 Crónica de guerra: Un día perfecto

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por Eduardo Martínez

La jornada del 16 de julio constituye una proeza histórica de la civilidad venezolana. Nunca antes en país alguno un pueblo llevó adelante, una acción de profunda raíces democráticas y de manera pacífica, para resolver una crisis nacional.

Haciendo uso de una previsión constitucional, los venezolanos montaron una consulta popular en la cual votaron 7,6 millones de electores.

Lo que fue ejecutado exitosamente sin un solo centavo de aporte del Estado, sin el resguardo de las fuerzas militares y sin hacer uso de la burocracia del Consejo Nacional Electoral (CNE).

Para entender la magnitud de esta gesta, lo ocurrido en Venezuela equivaldría a una votación en los Estados Unidos con asistencia de 80 millones de electores.

Profesionales de las más diversas áreas diseñaron en pocas semanas un proceso electoral. Los rectores de 5 universidades asumieron el papel de garantizar la transparencia del proceso. Y una legión de miles de voluntarios se prestaron a ser miembros de poco más de 14 mil mesas en 2 mil 30 centros de votación. Centros que funcionaron en parques, jardines, Iglesias y hasta en la calle.

Pero la consulta no se limitó al territorio nacional. En más de 400 ciudades, de más de 80 países, los residentes venezolanos pudieron expresar su voluntad.

Toda la logística corrió por cuenta de los mismos participantes.

Las mesas abrieron por espacio de 12 horas. El voto fue manual, así como el escrutinio de voto a voto. En Caracas, pasadas las 10 de la noche, ya había llegado el 95% de las actas de escrutinio.

Sin la parafernalia del CNE, fueron anunciados los resultados de boca de los rectores de las universidades nacionales.

El día fue perfecto en manos de venezolanos comunes y corrientes, y con muy pocos incidentes. A juicio de los 5 ex presidentes latinoamericanos que observaron la consulta, eso nunca antes se había realizado en país alguno.

La voz de los venezolanos se hizo sentir con el 98% de los electores que emitieron su voto. El mandato popular es claro: rechazan y desconocen la realización de una constituyente, sin la aprobación del pueblo; demanda de la Fuerza Armada y funcionarios públicos, obedecer y defender la Asamblea Nacional; y, aprueban se procede a renovar los poderes públicos, la realización de elecciones libres y transparentes, y la conformación de un gobierno de unidad nacional.

Habló el pueblo. Toca ahora acatar esa voluntad.

Julio 17, 2017

 

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