Este domingo 16 de julio se nos presenta una batalla crucial. No será la última. Pero es la más importante de este ciclo histórico.
Antecedentes históricos
No es la primera vez que a los venezolanos se nos presenta una coyuntura de tal significación. Todos los años celebramos la Batalla de Carabobo, escenificada en las llanuras de Carabobo en junio de 1821.
Sin embargo, no sería hasta julio de 1824, con la victoria en la Batalla Naval de Maracaibo, cuando se repelió el último empeño realista de recuperar el terreno perdido.
Con esta derrota propinada a las fuerzas coloniales de España, el jefe militar realista Morales capituló el 3 de agosto de ese año. A lo que signó la retirada definitiva de los realistas de territorio venezolano.
La Consulta Popular
En este 16 de julio los venezolanos, que habitan en cada población de Venezuela y en las más distintas ciudades a donde el exilio les ha llevado, van a votar en una Consulta Popular convocada por la oposición y aprobada por la Asamblea Nacional.
Es una batalla con la única arma del voto. El más poderoso recurso con el que cuenta un pueblo civil para imponer un gobierno.
Los electores responderán de manera simple, Si o No, a tres preguntas: 1) rechazo y desconocimiento a la Constituyente propuesta por Nicolás Maduro; 2) Reclamo a la Fuerza Armada y a los funcionarios públicos para obedecer y defender la Constitución de 1999, y respaldar a Asamblea Nacional; y 3) Aprobar se realicen la renovación de los poderes públicos en elecciones transparentes y la conformación de un gobierno de unión nacional, que restituya el orden constitucional.
Consecuencias
Todas las encuestadoras coinciden en adelantar que la concurrencia va a ser masiva, y de que ganará el Si. Lo que dejará por sentado cuál es la voluntad popular.
El régimen quedará al desnudo. El estamento militar y el funcionariado civil, en consecuencia a la segunda pregunta, deberá decidir de qué lado se ubicarán.
Vendrán otras batallas.
Julio 15, 2017
