Por Eduardo Martínez
¿Desde cuál acera debemos ver las elecciones del 2024?. Hay un gran temor entre los venezolanos por la arremetida del régimen para impedir la candidatura de María Corina Machado. Eso es un riesgo… pero ¿es un temor?. Todo depende de cómo se vea.
El esquema del oficialismo no es nada nuevo. Recurren a la maniobra maniquea de dividir en dos bandos. Ellos a la izquierda, y el otro a la derecha. En este caso “la otra”.
Es un encasillamiento, para luego etiquetar y señalar que la derecha es mala y la izquierda es la buena. Divide primero, etiqueta después.
A pesar, de ese intento de diferenciación del “producto” electoral, es apropiado que entremos en los terrenos desde dónde vemos las cosas.
¿Cuál es el problema de María Corina? Evidentemente estamos ante un intento de colución de los poderes del Estado. En términos legales venezolanos, es lo que se denomina “conspiración”. Una confabulación para impedir su candidatura.
Erróneamente, pisamos el peine del juego de la “inhabilitación”. Una figura inaplicable legalmente a la candidata, y que el régimen y sus dirigentes se empeñan en demostrar con locos argumentos que ni siquiera se pegan con un pomo de “pega loca”.
Entonces ¿dónde está el temor?.
Si con calma y sosiego escudriñamos la situación, encontramos que el temor está en las filas del oficialismo. Por lo que los miedos y temores germinan en ese territorio.
Precisamente el día de hoy publicamos “La danza de los millones de dólares”, una corta nota de opinión del economista José Guerra. Allí analiza el irrefutable hecho, que entre 1999 y 2014, las exportaciones petroleras fueron de 790 mil millones de dólares. Ante lo cual Guerra se pregunta ¿Cómo se administró esa bonanza?.
Eludiendo la responsabilidad, el régimen no se cansa de intentar de vender la idea de que la culpa de la crisis venezolana la tiene el llamado “Gobierno interino”. Ante lo cual el profesor Guerra considera -en su nota- que debe investigarse al Gobierno interino. “Si se trata de una investigación integral, claro que debe hacerse”, dice.
Es un huir hacia adelante, que Chávez usó para achacarle todas las culpas a los gobiernos anteriores, y que ahora a Maduro le pareció apropiado echarle la culpa a ese “gobierno interino”.
Resulta que Maduro, no es solo heredero del gobierno anterior por cuanto Chávez lo designó a dedo, sino que fue co-administrador de ese gobierno Chávez y sigue administrando lo que quedó. Por lo tanto, en algún momento, deberá rendir cuentas. Por que de eso se trata.
¿Quién tiene o debe tener miedo? Es claro que en esta coyuntura electoral no es María Corina. ¿Porqué tener miedo entonces? Ella no lo tiene y su campaña admirable lo demuestra.
Lo que hace el miedo
El miedo que están experimentando los jerarcas del régimen, les lleva a aplicar cuanta marramucia tienen a mano. Han hecho de todo, y María Corina los batuquea en todos los terrenos.
En la etapa de asignación de dólares de viaje de Cadivi, los beneficiados perdían el sueño, les temblaban las rodillas y hasta se les aflojaban los esfínteres, cuando les avisaban que debían llevar todas sus facturas canceladas con esos fondos para practicar una auditoría. Sobre todo, cuando se les extraviaba una facturita de 10 dólares. Lo que potencialmente acarreaba el castigo de entrar en una lista negra.
No nos queremos imaginar cuando los dirigentes del régimen se enfrentan a la proyección de intención de voto a favor de María Corina. (que por cierto en estos momentos casi triplica a cualquier candidato del chavismo)
Después de todo, no son facturitas de 10 dólares. Son nada más y nada menos 790 mil millones de dólares. ¡Una pelusa!
El miedo no está en la oposición. Está en el Gobierno.
@ermartinezd