Las múltiples caras de la inflación

Por Eduardo Martínez

Cada vez que se habla de inflación en Venezuela, no faltan las críticas por los términos empleados. Llegándose al punto, en que con cierta frecuencia, se nos trate de convencer que no hay inflación a pesar que cada mes paguemos más por los productos que lo que pagamos en el mes anterior. ¿Pero si pagamos más?

Eso nos lleva a jurungar las definiciones, y explorar el impacto que ha tenido la entrada en juego del dólar como instrumento de pago en Venezuela.

Jurungando las definiciones

Cuando existe una subida generalizada de los precios de bienes y servicios de una economía a lo largo del tiempo, estamos en presencia de “inflación”.

Este fenómeno, que se llama inflación, tiene la característica de reducir el valor del signo monetario en el tiempo. Lo que significa que con el mismo dinero, se pueden comprar menos bienes que antes.

Sin embargo, no es necesario ser un versado en macroeconomía, para detectar o entender que estamos en presencia de un período inflacionario. Basta que una personas se meta la mano en el bolsillo, para darse cuenta que con el dinero que devenga por su trabajo, puede comprar menos bienes que el mes anterior.

En este sentido, uno de los términos más fáciles de entender por la masa trabajadora es la inflación. La medición está en sus bolsillos y, como consecuencia, en su estómago.

Para el trabajador, la caída del poder adquisitivo es la primera alarma que percibe. Y no importa si conoce la definición exacta, comúnmente aceptada, de lo que es la inflación, qué la genera y, en esos primeros momentos de los aumentos de precios, si la sabe calcular. Los bienes les cuestan más, y el dinero no les alcanza.

Por otra parte,  los expertos en el tema, a parte del uso de un léxico complicado -aunque apropiado para el análisis- tienen la tendencia natural a enredar las explicaciones del fenómeno inflacionario.

A principios de la década del 70, del Siglo XX, se consideraba como ambigua la definición básica de la inflación (aumento del nivel de precios), y en algunos textos, como insuficiente.

En esas discusiones, sobre la mejor definición, llevó a incluir calificativos de la inflación en términos de lo que la causaba: inflación por demanda o por costes; o por el porcentaje de incremento (deflación, inflación moderada, galopante o hiperinflación).

En la medida que se fueron estudiando los casos de economías inflacionarias (a partir de la década de los 70), se fueron encontrando causas de la inflación: 1) cuando el aumento de precios ocurre si la demanda es superior a la oferta -se demandan mayor cantidad de productos que lo ofertado por el mercado; 2) cuando los precios aumentan porque los costes de producción suben -aumento de la materia prima; 3) cuando la inflación es “auto construida” -cuando se induce la inflación; 4) cuando la inflación es producida por el aumento de la masa monetaria -aumento del dinero en manos del producto, lo que genera a sus vez un aumento de la demanda de los bienes y de esta manera se incrementan los precios.

Entra el dólar en juego

En el caso venezolano, la entrada en juego de los dólares como instrumento de pago -a la par del desuso del bolívar- ha complicado la definición de la inflación.

En fundamental, para que la personas se entiendan unas a otras, estar de acuerdo en las definiciones de las palabras. Si no es así, estuviéramos en presencia de una “Torre de Babel” donde más de dos personas utilizarían la misma palabra con  distintos significados, o con definiciones más o menos cercanas pero a la vez ambiguas.

Hablar en estos tiempos, que hay inflación en dólares, es un ejemplo. Si ustedes le preguntan a un trabajador venezolano si hay inflación en dólares, él contestará sin dudar que “si la hay”, por cuanto el mes pasado pagó 10 dólares por un producto, y al mes siguiente pagó 12 dólares.

Si esa misma pregunta se le hace a un experto promedio, él contestará sin dudar que “no la hay”, por cuanto por definición no hay inflación en dólares. ¿Definición de quién o quienes? Porque la definición común es que el término “inflación” no incluye un signo monetario en particular, más bien es general para cualquier moneda.

La evidencia real del fenómeno, y de acuerdo a la definición de inflación, es que si hay inflación en dólares, no solo por aquel viejo dicho romano “voz del pueblo, voz de Dios” (Vox populi vox Dei), sino porque en el caso venezolano el dólar ha venido reemplazando al bolívar como instrumento de pago. Quedando el bolívar para dar el cambio de pequeñas cantidades.

Ahondando en este punto del reemplazo de los bolívares, basta con revisar los precios en el comercio -mercados, tiendas, etc- para encontrarse con que la marcación de los precios está en dólares. Lo que deja en claro que es el dólar es la moneda en que se fijan los precios y se transan las compras.

Finalmente, luego de revisar la definición de inflación, si se paga más -mes a mes o en cualquier unidad de tiempo- por los bienes, ciertamente hay inflación. Así lo ven -y sufren- los trabajadores, y sobre todo, las amas de casa que son en su gran mayoría quienes van a los mercados.

editor@eastwebside.com

Fotografía cortesía de EFE

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