Por Lydia Suárez
Inmersos en la complejidad de la interpretación de los dibujos y la geometría que trazan la danza de las luminarias, los planetas, los asteroides, los puntos matemáticos y las estrellas fijas, intentamos, desde este minúsculo punto de la Tierra, captar los mensajes que la psique parece reconocer en ese movimiento, a través de imágenes astrológicas y arquetipos.
La Luna llena con Neptuno en Aries, en interacción con el Sol, Lilith, Saturno y Marte
El 26 de septiembre, a las 12:49 p.m. EDT, a los 3 grados de Aries, nos inunda la sensibilidad lunar junto con la disolución de lo que sentimos a flor de piel. Neptuno nos une a la esperanza y, con su capacidad de soñar, conduce al arte en todas sus expresiones: la poesía, la música, el teatro, el cine, la literatura. Nos sumerge en el mundo creativo de la imaginación. Es un aspecto propicio para los artistas, para el recogimiento y para toda práctica que nutra la vida interior.
El llamado es, quizás, a permanecer en el campo emocional después del impacto de la Luna llena, hasta dilucidar qué es lo que importa y qué nos quiere decir. Invita a mecernos en el vaivén de las mareas de la emoción y a sentir así una dinámica que dice mucho de nosotros mismos. A veces nos anestesiamos y distraemos la atención en las cosas de afuera, como para dejar de vibrar en el mundo interior y no entrar en contacto con nuestros propios contenidos inconscientes. Quedarse quieto y permitirse tanto lo bueno como el acceso a los sentimientos que emergen de la frustración es un muy buen ejercicio.
No es momento de tomar decisiones. La incapacidad de ver con claridad los componentes de aquellos sentimientos que nos incomodan, de lo que deja de enorgullecernos o de lo que no admiramos en nosotros ni en los demás, es propia de esta configuración, y suele sentirse con fuerza una semana antes y una semana después. Todo ello invita a observar y a quedarnos en el fuero interno, para recorrer y diluir con el agua simbólica las sensaciones de nuestro sentir. Es, además, la ocasión de ver con nitidez ese espejo del yo que desea iniciar una nueva etapa, una etapa que ciertamente está en el horizonte, aunque por momentos se desdibuje.
Saturno recuerda que todo cambia, que los ciclos se completan de manera inexorable y que la promesa de los sueños puede realizarse en un futuro cercano. Por ahora hay un dibujo en el cielo en forma de cometa cuyo vértice de dirección y fuerza es neptuniano: trabaja como una corriente submarina que, con calma o con tormenta, solo se siente, y que va disolviendo poco a poco las pasiones ciegas que nos han llevado a vivir esta realidad frustrante. Comienza así un proceso silencioso, que transforma los contenidos inconscientes de muchos y permite que el engaño se haga visible.
La decepción que representa Neptuno tiende a disiparse, y Saturno, que sabe de estrategias y aparece en la psique de todos los seres humanos, aporta la madurez necesaria para manejar mejor la realidad y salir de la niebla de la incertidumbre. La resiliencia y la paciencia también son parte del trabajo del espíritu.
El Sol en Libra
Desde el equinoccio de otoño del 22 de septiembre, y por todo un mes, el Sol transita el justo y diplomático signo de Libra. Nos llama a experimentar el equilibrio de la balanza, a distinguir lo justo de lo injusto, y nos puso frente al espejo de la Luna llena para mirar aquello que queremos y aquello que rechazamos. Nos pone a observar el desequilibrio de los tiempos que vivimos.
Este Sol librano desea justicia, verdad y paz, pero nada asegura el camino hacia una vida justa mientras la mayoría no despierte a la conciencia. La humanidad clama por un cambio, y nuestra misión es encarnarlo en el plano personal, en el plano interior. Si muchos se identifican con lo justo y lo verdadero, puede llegar a formarse la masa crítica necesaria. De lo contrario, seguiremos viviendo nuestra cuota de sombra.
En la línea del pensamiento de Carl Gustav Jung suele decirse que un punto de luz de una sola conciencia individual se agrupa con otras conciencias despiertas para formar un espacio mayor de luz, y que un punto de sombra que no se alumbra, por ausencia de responsabilidad con la propia conciencia, se une a otros puntos oscuros y puede llegar a formar una gran masa oscura colectiva, por lo general peligrosa y de impacto negativo para la humanidad.
Mercurio, antes de su retrogradación
Conviene precisar que Mercurio se mantiene en movimiento directo durante estos días: entra en su sombra preretrógrada a comienzos de octubre y se torna retrógrado, visto desde la Tierra, entre el 24 de octubre y el 13 de noviembre, en el signo de Escorpio.
Ese ciclo que se aproxima suele asociarse con una desaceleración de la comunicación, las ideas, los planteamientos intelectuales, el comercio y la mediación entre partes en el mundo de la diplomacia y la política, mientras se buscan soluciones y consensos a propósito de ciertos caminos que el pasado trae a colación y que conviene aclarar y reconsiderar. Todo lo que acontece amerita atención plena, para encajar en la norma y la armonía del concierto mundial, del Anima Mundi, de aquello que une y no divide, porque el momento exige poner en la balanza asuntos que apremian y verdades que claman por justicia.
Venus en Escorpio empieza su retrogradación
El 3 de octubre Venus, en aspecto tenso con Plutón, inicia su movimiento de retrogradación aparente, visto desde la Tierra, y comienza un ciclo de recogimiento: camina de vuelta sobre sus propios pasos, los medita y revisa sus valores, ambiciones, secretos y pasiones. La imagen es la de misterios y componendas que se develan en el marco más amplio de los negocios y los intereses, y que pueden salir a la luz pública como escándalos. Plutón siempre quiere liberar energía.
Más adelante, Venus cambia de registro cuando entre en el signo de Libra.
Marte entre Cáncer y Leo, en oposición a Plutón
Durante esta semana termina un ciclo que exigió sensibilidad y protección hacia el hogar, el arraigo y el país. El 28 de septiembre Marte entra en Leo y, al hacerlo, se coloca en oposición a Plutón y en tensión con Venus en Escorpio, que inicia su retrogradación.
El guerrero espiritual se encuentra así en una posición defensiva bastante seria. Se hace evidente que el mal uso del poder, los ideales engañosos y los intereses oscuros no producen bienestar. Son temas que salen a la luz en cualquier parte del mundo. El guerrero espiritual desafía la mentira, puede defender con claridad lo que siente y continuar el camino de la rectitud.
Esta oposición del hidalgo guerrero a Plutón es de cuidado, sobre todo porque Plutón se encuentra fuera de límites en declinación sur: una energía tensa, retadora y potencialmente belicosa.
Plutón en Acuario
Plutón, planeta del poder y del control, de la luz y de la transformación, permanece en el signo de Acuario hasta comienzos de la década de 2040. Nos pone en contacto con los juegos de poder y con el rapto de la sombra, y nos enseña sobre el control, sus excesos destructivos y el totalitarismo.
Por el lado fecundo, es una energía que agrupa a la humanidad con el propósito de acabar con el mal uso del poder, con las estructuras vacías, con aquello que no aporta a la vida ni al bienestar de la mayoría. Puede ser tan intensa que empuje a comenzar de nuevo desde cero, después de dejar morir lo viejo para dar paso a una versión más auténtica de uno mismo, e impone abrir los ojos a una dimensión y una potencialidad de vida mayores. Es un arquetipo que se maneja con cuidado: jugar con esta expresión en el plano personal puede llevar a desenlaces deshonrosos.
En astrología se dice que Plutón solo quiere que el ser humano encuentre su autorrealización después de una transformación profunda, eliminando aquello que es falso o insostenible. Su energía es la del renacer tras la crisis o la muerte simbólica. Elimina sistemas obsoletos, estructuras vacías, patrones antiguos que no aportan a la evolución. Su profundidad es la de la verdad inexorable, y se equipara a la cornucopia de riqueza espiritual y material que simbólicamente se halla en el fondo de la tierra.
Las fuerzas plutonianas en Acuario impulsan a atesorar los procesos históricos como referentes para construir el futuro, y a tomar en cuenta los cambios significativos que trajeron las revoluciones y las luchas por los derechos civiles del pasado. Es el impulso hacia la libertad y hacia la unión de la gente en el mundo.