Por Sergio Pascual
Podría dejar sentidas palabras ante el dolor frente a una tragedia de épicas dimensiones en Venezuela. Lamento no poder hacerlo. Quiero eso sí destacar la solidaridad inmensa entre los venezolanos, tanto adentro como en las cuatro latitudes del planeta.
Un poco de historia
Corría el año 1999, el carismático líder se preparaba para hacer un referéndum y aprobar su nueva Constitución, ya que la antigua Constitución “moribunda” era la raíz de todos los males.
En la segunda semana de diciembre de ese año, desde EEUU se informó al régimen anti imperialista que se avecinaba en territorio venezolano una inmensa vaguada. Informe que fue ignorado porque su intención era boicotear la aprobación popular de la nueva Carta Magna.
Dos días antes de los aludes producto de las lluvias que sepultaron a miles, recuerdo como si fuese hoy, hablaba con mi asistente en la imprenta, que estaba atiborrada de productos que teníamos que entregar, y viendo que las lluvias no amainaban le indiqué que los bienes terminados se pusieran sobre mesas.
Le informé al vigilante, que si viese agua, me llamase. Era un martes 14 de diciembre. En la madrugada del quince de diciembre, desperté gritando y asustando a esposa e hijos. Las lluvias no cesaban y me dije algo muy grave está pasando o va a pasar. Levantándome, le dije a mi hijo que me acompañase y fuimos a la imprenta. Desastre total, el agua me llegaba a la cintura. Llamé insistentemente a mi asistente, el silencio fue la respuesta. Había muerto ahogado en San Bernardino tratando de salvar a tres sobrinos. Lo supe dos días después.
No voy a relatar lo que tuve que afrontar, pero sí voy a destacar a los venezolanos y a su solidaridad, incluso proveedores rompían las facturas. Y hasta un prestamista me dio una importante cantidad de efectivo y cuando se lo repuse no quiso cobrar intereses.
Las noticias desde Vargas me llegaban por fuentes muy bien informadas. Los camiones que partían desde la capital hacia la Guaira, no eran una respuesta rápida de auxilio, era transportando máquinas y material electoral y cuando las gentes pedían auxilio, la respuesta era que ellos venían por las votaciones.
Durante tres días el gobierno hizo menos que nada, veinticuatro horas después apareció el faro de la izquierda revolucionaria. El socialismo del siglo XXI proclamando la victoria en su referendo, señaló que si “La naturaleza se opone, lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, recordando la frase de Bolívar frente al terremoto de un 26 de marzo de 1812 que asoló Caracas.
En todo esto hay una pequeña diferencia, el terremoto no avisa, hoy una vaguada sí, al menos para estar alerta. Su nueva Constitución que la irrespetó cuantas veces le dio la gana, está asentada sobre cincuenta mil o más muertos. Los saqueos, violaciones y asesinatos salvajes lo obligaron cuatro días después de los hechos, a mandar al ejército y aplicarse la expedita pena de muerte.
Los Estados Unidos ofrecen un barco completo de maquinaria y de tropas adiestradas para tratar de menguar este desastre, su respuesta fue: “La planta insolente del extranjero no profanará el sagrado suelo de la patria”. Rememorando con variantes a Cipriano Castro. Moraleja: la Guaira tardó años en reconstruirse, y ya vemos con qué códigos de seguridad se volvió a construir.
Estas cosas suceden cuando la imbecilidad arropada de superioridad moral encierra a su demencial verdad.
El 29 de julio de 1967 sobre las ocho de la noche un terremoto sacudió Caracas, provocando muchos daños y un estimado de doscientos treinta y seis muertos. En esa Venezuela “fascista”, la respuesta fue inmediata. Las lecciones fueron crear un Instituto de Sismología, y un código de seguridad civil para las construcciones que en muchos casos superaba en dos al de Japón.
El régimen “revolucionario” desmanteló todo, incluyendo Defensa Civil. El ejército y sus cuerpos de ingenieros pasan a ser notas de estudio. El narcotráfico, aduanas, extorsión y represión popular son las banderas de los nuevos efectivos bolivarianos, pero no de todos, ahí estarán los futuros resortes.
Yo partí de Venezuela entre el 2016 y 2017 con una sensación amarga, muy amarga, me acompañan unos ocho millones de habitantes de esas tierras.
El Terremoto Actual
Primera pregunta: ¿Cuántos edificios de la era antes de Chávez se han derrumbado? Y ¿Cuántos de la era de Chávez? Como adelanto: el 95 % de las edificaciones de la Misión Vivienda, yacen en los suelos o deben ser demolidas. ¿Y el Código de construcción civil? Era un documento imperialista. ¡Dios mío!
Segunda Pregunta: ¿Cuántos hospitales de la capital funcionan al 20%? ¿Cuántas ambulancias tienen disponibles en Caracas? ¿Cuántos cuerpos de bomberos están equipados? ¿Cuántos miembros de defensa civil están provistos y se movilizaron? ¿Cuántos miembros de las Fuerzas Armadas se activaron para auxiliar?
Tercera pregunta. ¿Dónde está el dinero de 27 años de explotación y saqueos?
Que sea Bukele el presidente de un país como El Salvador el primero en auxiliarnos con viajes seguidos de aviones y que nuestros rescatistas vean aparatos en manos de los salvadoreños que nunca habían visto. Que no haya ni linternas. ¡Virgen del Socorro auxílianos!
Que se criminalice a los voluntarios, que se expropien y revendan las ayudas, que se cobre hasta cuatrocientos dólares por entregar un muerto a sus familiares, que se haya permitido casi tres días de saqueos de productos de “primera necesidad”: televisores, equipos de Audio, electrodomésticos, etc., protagonizados algunos de dichos saqueos por funcionarios…filmados y algunos detenidos por la furia del pueblo.
Nadie en su sano juicio responsabiliza a un gobierno por tamaño movimiento telúrico, pero en su respuesta, viendo las escenas de dolor, del trabajo a mano limpia, de las lágrimas de jóvenes sacando niños aplastados, de padres llorando a sus familiares, y que durante casi cuatro días en calles no principales no haya llegado nadie, es vital responsabilizar.
El Fin del Karma
La era chavista se inició con una terrible tragedia con miles de muertos, y esta misma era termina con otra espantosa tragedia con miles de “desaparecidos”. Se inició arremetiendo contra los pérfidos gringos, hoy termina entregando el país con base militar incluida a los gringos. Pero ni en los fabulados escritos de Herodoto se supera en quimeras lo que estamos viendo.
Curioso el accionar de la vocinglera izquierda. En España, Pablo Iglesias, Irene Montero, Monedero, etc. etc., hablan del orgullo LGTB, lo de Venezuela debe ser culpa de Trump.
Curiosa también la respuesta de países, el malo de Bukele fue el primero, Lula cuánto evaluó, y a la presidenta de México no le quedan más narices ante la presión popular. Los chinos en Venezuela, con caravanas completas de alimentos, pero China Estado guarda cauto silencio y Rusia…
Curioso, muy curioso.
Veintisiete años caracterizados por el robo, saqueo, prevaricación instituida, miles de asesinatos, detenciones antojadizas acompañadas de desapariciones o torturas, presos políticos, hambre pareja con colas para recibir dádivas, exilio de millones, etc., termina con este terremoto, porque el mismo MÁS ALLÁ DE LO FÍSICO, ES MORAL, y desnuda de cuerpo entero a toda una dirigencia disfrazada de socialistas, saqueando un país y creando un modus vivendi sustentado por el dolor ajeno.
La ira me consume, rezo por las almas de tantas víctimas, de tantos huérfanos, de tantos heridos. Y sabiendo que muchas de estas edificaciones o no se hubiesen autorizado o si se hubiesen realizado, se habría tenido que adecuarse a las normas que estaban vigentes en la era pre Chávez, minimizando en algo este cataclismo.
Este Réquiem es de ira. Perdóname Dios mío, pero ante la barbarie continua de veintisiete años, no logro superar mi impotencia.
Para que me vengan con el cuento de borrón y cuenta nueva y aquí no pasó nada. Si, Si.
* Inmigrante con 45 años de residencia en Venezuela.
Fotografia: tomada en el complejo habitacional «Hugo Chávez».
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