Por Jonathan Benavides
Un ataque al programa nuclear de Irán podría llegar de la noche a la mañana. Una operación larga que ha sido preparada durante muchos años y que Israel sabe que puede quedar obligado a asumir. Analicemos esto:
- El factor nuclear es un parte aguas en Oriente Medio: no han sido pocas las ocasiones donde en artículos, entrevistas y conferencias detallé lo que significa un Irán nuclear. Esto, a la vista del último intercambio entre Pakistán y la India, gana mucho más peso. Irán NO puede hacerse con estas armas. Este objetivo es común tanto en Israel como en los países del Golfo Pérsico, Turquía y Egipto. Por distintos motivos, todos estos países saben que un Irán nuclear los convierte en objetivos por parte del régimen de Teherán. Entra en juego también el factor islamista. Un estado islámico como Irán, donde los principios fundamentales están condicionados de principio a fin, expone a la región entera a un efecto contagio (también lo he analizado en otros artículos y entrevistas).
- La comunidad internacional NO puede dar garantías a Israel. Dudo mucho que la misma autoridad de energía atómica y la ONU (esto en especial) puedan asegurar que Teherán no traspase el umbral nuclear. En especial que adopten medidas “realmente” punitivas contra el régimen. Simplemente porque o esas herramientas punitivas no existen o bien porque las sanciones han demostrado no contener la nuclearización iraní. Y este es un punto central. Sobre el terreno la administración Trump se asegura una continuidad diplomática, sin embargo: No espera que Israel se quede de brazos cruzados mientras Teherán consolida sus armas de destrucción masiva. Atención con eso.
- Una salida diplomática pospone el problema y no lo erradica. Por eso, a mi juicio, poco podemos esperar sobre esto.
- Una desnuclearización por medio de la fuerza militar. Creo que es un escenario al que Israel está dispuesto teniendo o no una INICIATIVA de Washington sobre la mesa. En especial mirando el espacio aéreo de Siria, Irak y la presencia estadounidense en el Golfo. Previendo también en Jerusalem que, frente a una operación exitosa, Irán responderá y muy fuerte. Probablemente más que en abril y octubre de 2024. Insisto: esto no es nuevo. Israel se viene preparando para atacar el programa nuclear iraní desde hace muchos años.
En otro orden de ideas, el Jerusalén Post informa que Estados Unidos no está convencido en una operación militar a gran escala por parte de Israel sobre la destruida Franja de Gaza. Podemos estar frente a un giro importante en la histórica guerra entre Israel y los grupos terroristas:
Esta es una guerra que no se limita solamente a la Franja de Gaza: Jerusalén emprende desde el 7/10/2023 una guerra contra el grupo terrorista Hamás luego de que estos invadieron Israel asesinando a más de 1.200 personas y secuestrando a otras 251 (58 aún están en cautiverio, vivos y ¡muertos!). Además, Israel enfrentó y enfrenta a otros grupos como las milicias chiitas en Siria e Irak (estos en caída tras el cambio de régimen en Siria), Hezbolá en el Líbano, los hutíes en Yemen o grupos terroristas palestinos en Judea y Samaria (Cisjordania). Pero además también enfrentó y enfrenta a una opinión pública muy hostil. La semana pasada vimos otra banal puesta en escena de Pedro Sánchez, presidente de España, para llevar a la Asamblea General de Naciones Unidas una resolución contra Israel y condenar ¡al país agredido!
*Profesor universitario
Fotografía: Reactor iraní, Archivo Agencia Anadolu.
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