Vladimir Petit: Fin de ciclo

Vladimir Petit: Fin de ciclo

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Por Vladimir Petit Medina

Mi vecino de toda la vida en Coro no cabía de alegría por el celular: -Hermano…nada igual se había visto aquí. Olvídese de visitas de CAP, del mismísimo Chávez y demás. Nunca se había visto una movilización espontánea así. Imagínate que el alcalde, Pito, tenía semanas anunciando que algo intentaría para sabotear el evento…¡qué vá¡ Si acaso pudo mandar a que nos tomaran fotos y cerrar y multar al Hotel en el cual se alojó María Corina ¡Nada más¡

Ciertamente, lo que estamos viendo es algo peculiar: un fin de ciclo radical.

Se agotó este ciclo histórico

Cuando un episodio de la trayectoria política de un país llega a su fin, pasa lo siguiente: 1. la gente percibe que quienes gobiernan ya no tienen capacidad para arreglar la situación nacional…pase lo que pase…ni que el barril de petróleo llegue a $200; 2. es mayoritaria la convicción de que la alternancia de poder entre representantes del mismo status quo tampoco remediaría la situación. Por ej. la posibilidad de un cambio de gobierno del chavismo a un alacrán o del chavismo a un colaboracionista es ampliamente rechazado por inútil e insatisfactorio. Igual sucedería si el cambio planteado es entre el chavismo y alguien sospechoso de arreglos oscuros con el mismo; y 3. hay en el campo de batalla alguien que representa exactamente lo contrario a lo actual y, por ende, es el instrumento para pasar la página, sin duda y sin riesgo de regresión. 

Así los asume el sistema. Pero los que se irían con este ciclo que se despide, usualmente no favorecen la llegada de los que vienen sino que por el contrario tienen que ser cesados por los sucesores. En esa coyuntura, los países buscan quien personifica el cambio real. No gatopardiano. Real. De suerte que si hubiese una transición pactada, sería dable pedir los buenos oficios de quizás un amigable componedor pero si la transición es impuesta por hechos terminantes, hay que voltear hacia quien personifica lo radicalmente contrario al perfil de los protagonistas del ciclo que se cierra. La mejor demostración de la validez de lo dicho la tenemos en un hecho incontrovertible: los considerados potables por el régimen son aquellos perfiles más soft que hipotéticamente aceptarían para una transición de salida ( a la cual no estarían ni siquiera ganados pero usan como extremo de salvaguarda o sobreseguro) mientras que la inhabilitada, cercada y perseguida, es el enemigo al que verdaderamente temen.

Y estemos claros. El ciclo no da para más, los tipos no se quieren ir ni tampoco competir vis a vis con el verdadero enemigo. Por ello no se ha pactado transición alguna…y sólo podríamos llegar a ella de manera impuesta. Ese es nuestro caso. No otro.

Del vacío de liderazgo a uno satisfactorio

Eso además sucede cuando un proceso paralelo se desarrollaba: la oposición, que venía de un vacío de liderazgo, de repente fue sacudida por la irrupción determinante de uno el 22/10. La magnitud de la victoria del nuevo liderazgo motivó el envalentonamiento y aceleración del fin de ciclo. Como contrapartida generó grandes compromisos y exigencias por complacer en el corto plazo.

Encima de todo eso, el progresivo ascenso del nuevo liderazgo fue acompañado de órdenes de satisfacción definidos ¿Cómo es eso? Sencillo. 

Desde que el mundo es mundo, la gente espera más o menos lo mismo del ejercicio del liderazgo: -claridad hacia dónde ir (¨rescatar el país y que regresen nuestros hijos¨, ¨una economía abierta para que la gente pueda hacer dinero¨, ¨nuevamente bienestar económico¨), -cobijo frente a los enemigos comunes (nunca nadie abrazó a tantos y fue abrazada por tantos en tan poco tiempo, nunca se vió que la gente llorara en los hombros de alguien que le comprendiese de tal manera al drenar su dolor por ser todos sobrevivientes de la represión, el empobrecimiento, la tiranía. Eso transmite sentido de protección por parte de quien dirige), -que las conductas se ordenen en torno al bien comùn (es impensable mayor ejemplo que apoyar primero a un sustituto ante una injusta inhabilitación y luego a un segundo sustituto ante la no admisión del apoyo al primero al igual que salir a hacer campaña por otro utilizando su afiche. Aquí queda claro que todo sacrificio procede en nombre del bien común mayor: salir de esta pesadilla de una buena vez).

Y como ya hemos dicho, al culminar un ciclo histórico se busca lo contrario a lo existente, la gente se alinea con un factor de cambio real, alguien no tocado por los indeseables de lo que culmina y que permita soñar con lo que está a punto de ver la luz. Exactamente lo que simboliza Machado ya que nunca concilió con el chavismo, rompió con la MUD, la enfrentó y liquidó después de una larga y extenuante travesía por el desierto.

Otras simbologías juegan

Por si lo dicho fuese poca cosa, por años el status quo la atacó y subestimó por 3 factores: mujer, sin pasado partidista y que venía de tener 1%. Los 3 factores, por el contrario, la han encumbrado. 

La mujer es la madre que une, dispone y nadie comprende mejor el dolor profundo que una madre, más aún si personalmente ha sufrido la mayor aflicción que se puede vivir: la separación de los hijos. No en balde, como dice mi Papá, en hora aciaga a los fieles creyentes no se les aparece San José sino la Virgen María. Así que para frustración de los machistas enmascarados, su género ha jugado a su favor en el largo plazo. Y vaya que si tenía que ser así en tratándose del país de las mujeres en el tiempo de las mujeres.

No tener pasado partidista le ha permitido no observar disciplina partidista… al menos a ella. Más allá, cuando decidió crear su partido…se lo impidieron. Así que en strictu sensu…ella no tiene pasado partidista real. Y como los partidos viven horas bajas en cuanto a reputación pública…pues gana la casa.

Venir de abajo en las encuestas le obligó a arrancar casa por casa y pueblo por pueblo. Ese 1% que le enrrostraba gente como Luis Vicente León y otros similares, la empujó a dos cosas proverbiales: la necesidad de ir casi que elector por elector escuchándole, abrazándole y comprendiéndole así como le empujó a un formato de campaña estudiado y que saca provecho de su gran pegada personal más allá de los medios, los cuales les cerraron sus puertas por años Algunos odiadores de oficio le atacan incluso por mantuana por su origen familiar. Ningún insulto implica eso. Olvidan que Bolívar era mantuano y erigió su liderazgo con olor de pueblo y liberó este país. Lo interesante es que cada avance de ella parece simular una puñalada en el corazón de muchos de ellos. Es como si un dolor muy íntimo les atormentara. Hay quienes tienen la firme convicción de que ella no debe ser y eso es respetable especialmente cuando no lo esconden. Pero hay otros que dan risa: por segundos fueron mudistas cuando creían que la podían detener antes del 22/10, por instantes fueron furibundos de UNT cuando creían que el gobernador sería candidato ante la ratificación de la inhabilitación de Machado y hoy ponen un pie en las candidaturas del alacranato y hasta abren chats en favor solo de Edmundo, para poner otro pie en zona distinta a la jefa opositora. Todo lo que sea…menos ella. La consideran la verdadera enemiga de que puedan continuar una vida que sin las prebendas o migajas del poder que reciben, jamás podrían mantener.

Ahora bien, todo esto hay que verlo en términos de confianza ganada a pulso y por ende, autoridad moral de la buena. La contrapartida es el peligro del pensamiento grupal y la consiguiente equivocación general del entorno inmediato en tal sentido así como el sesgo de infalibilidad que admite cierta reiteración antes de comenzar a generar efectos negativos. De eso hay que cuidarse.

Sin embargo, la mayor consecuencia de este dulce momento es la enorme responsabilidad de lograr lo encomendado. Todo conlleva caminar por el filo de la navaja hasta cortarse y jugársela completa…hasta el final.

El mayor error del status quo

El torpe y engreído status quo universal parece jugar equivocadamente frente a los fenómenos de fin de ciclo independientemente del país del cual se trate. En efecto, en Panamá hicieron de Martinelli el anti status quo cuando el agotado sistema lo convirtió en el gran issue de la campaña presidencial. Nunca le bajaron el volumen a la lucha en su contra sino que por el contrario la elevaron hasta el paroxismo. Eso produjo que se convirtiera en el personaje central de la política y que liberarlo se tornase en un reto de adaptación generalizado. Más allá, determinó que al no poder correr y levantarle la mano a Mulino, el trasvase de votos a este ùltimo alcanzara un histórico e impresionante 75%.

En Venezuela, el status quo hizo otro tanto. El chavismo no solo se ocupó de Machado en cada programa, cada mensaje y cada discurso…sino que además se tomó la molestia de cercar su opción como nunca antes lo hizo con algún otro. La convirtió en el verdadero issue de la campaña y al igual que en Panamá, comienza a operar un trasvase de votos jamás visto. El candidato es Edmundo si…pero el poder de calle es el de María Corina y la victoria de uno concreta lo del otro. Los dos ligaditos pues. Y quienes pretendan dividir esos panes…morderán el polvo de la implacable historia.

El fin de ciclo es evidente pues. La necesidad de concretarlo, el mayor encargo.

¿Qué pueden hacer para frenarla ya?

Solo les queda una locura que les pondría, por sí mismos, en jaque mate.

La batalla final será de película.

@vladimirpetit   @vladimirpetitmedina   www.vladimirpetit.com

«Las opiniones aquí publicadas son responsabilidad absoluta de su autor».

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