Por Eduardo Martínez
En Venezuela la tasa de cambio dólar/bolívar se ha disparado en las últimas semanas. De mediados de agosto al 9 de diciembre, la tasa de cambio se duplicó. Y si observamos el comportamiento de la tasa de cambio desde el 1o de enero, encontramos que se triplicó. Desafortunadamente, todo parece indicar que el bolívar seguirá cayendo.
Ante este descalabro cambiario, los expertos independientes no atinan a ponerse de acuerdo sobre la terminología a utilizar para explicar las causas y las consecuencias. En tanto los analistas y asesores gubernamentales proporcionan a los gobernantes las explicaciones que alimentan sus desvaríos ideológicos.
A simple vista, los discursos parecieran coincidir. Pero eso es un espejismo derivado de conceptualizaciones erradas.
Es incorrecto decir que el dólar “aumentó”. Por el contrario, lo correcto es señalar que el bolívar cae en picada. Hay una gran diferencia conceptual.
Otro detalle que confunde la percepción del fenómeno, es decir que la causa de la inflación venezolana es la devaluación del bolívar. Resulta que esa es una consecuencia de la caída de la producción nacional.
Producción que a su vez se vino al piso, desde 1999, por las políticas públicas aplicadas al sector industrial.
Según Conindustria, institución agrupa a los industriales venezolanos, desde 1999 le número de instalaciones industriales manufactureras cayó de cerca de 12 mil industrias, a menos de 3 mil.
Cuando la merma de la actividad industrial ocasionó el desabastecimiento, a finales de la segunda década del Siglo XXI, el gobierno se vió a obligado a cambiar las políticas cambiarias de estricto control de cambio que venía aplicando.
Adicionalmente, se vio obligado a suministrar divisas en la etapa post-Cadivi. Lo que trancó el serrucho del mecanismo de liberación, por cuanto la actividad petrolera -gran generadora de las divisas- se vio reducida por la caída de la producción por la falta de mantenimiento de los pozos.
Cuando ya la producción mordía en caída el millón de barriles diarios, los excesos políticos del régimen, en términos de derechos humanos y el lavado de dinero, dieron pie a que los países industrializados impusieran sanciones al régimen venezolano. Sanciones que aplastaron cualquier intento de recuperar la producción. Desde entonces, el gobierno se alegra cuando la producción se acerca a los 700 mil barriles diarios de petróleo. Casi la quinta parte de lo que se extraía en 1997 (3,2 millones de barriles diarios).
Para tener una idea, de lo que representa esta producción por debajo de los 700 mil barriles diarios, hay que tener en cuenta que esa fue la producción diaria a finales de los años 40, cuando la población era de poco menos de 4,5 millones de habitantes. Hoy día, la población venezolana se estima en unos 22,5 millones de habitantes, que es saldo que ha dejado la diáspora.
Resumiendo, en Venezuela es extrae una cantidad de petróleo similar a 1945, con una población 5 veces mayor. Como es de imaginarse, las cuentas no dan.
Otro punto “por ahora” para aclarar conceptos, es que el petróleo no se produce, se “extrae”. Lo que se produce en el sector petróleo, son sus derivados: condensados, gasolina, gasoil, materia prima para los plásticos, etc.
Y un término que introducimos, al explicar el decaimiento de la extracción de petróleo en el país y de producción de sus derivados, es la palabra “inversión”. Si no se invierte, no se puede mantener los niveles de extracción, ni su aumento, al igual que no se pueden producir sus derivados.
Un último concepto a analizar, es de dónde proviene los dólares que ingresan al país en estos momentos. Esos dólares que sirven para financiar la importación de todo aquello que no se produce en el país.
El principal origen, pareciera seguir siendo la exportación de petróleo, seguido de la minería (oro, ¿coltán?, ¿uranio?, diamantes, entre otros); y las remesas, principalmente.
¿Por qué se incrementó la tasa de cambio en los últimos días? Por un doble efecto: hay menos dólares ingresando al país, y hay una mayor demanda de dólares para importar. La ley de la oferta y la demanda, es como la ley de gravedad. Se crea o no se crea en esa ley, sus efectos son impelables: menor oferta con mayor demanda, la tasa de cambio aumenta.
¿Por qué como la ley de gravedad?. Si se trata de caminar en el aire, desde el último piso de una de las torres del Parque Central en Caracas, el que se aventure caerá irremediablemente al piso, más de 30 pisos más abajo. Y este gobierno, está lleno de aventureros.
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