¿Quiénes renuncian en Venezuela?

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Por Eduardo Martínez

Es bastante particular el uso que se le da al verbo “renunciar” en Venezuela. En el Reino Unido -por ejemplo- los gobernantes renuncian cuando surgen problemas de ingobernabilidad. Un primer ministro que no tenga aceptación en las encuestas, por lo general tiene la buena actitud de renunciar. Un gesto de respeto hacia sus gobernados, sus electores, su partido, y hacia la Corona. La Nación, siempre estará de primero. Así ocurrió esta semana con el primer ministro Boris Johnson, quien renunció a su cargo.

En Venezuela, por el contrario, el verbo renunciar pareciera haber sido eliminado del léxico político. Aquí nadie renuncia. No importa lo que suceda, los desastres o guisos que se cometan, el “yo renuncio” no será la respuesta para tener al país en el primer lugar.

Cuando se realiza un balance de la gestión gubernamental desde 1999, encontramos que todos los indicadores económicos y sociales están en caída libre. Todas las encuestas lo señalan. Por supuesto que con la excepción del CNE y sus resultados “irreversibles”.

Es así que la misma gente, desde hace 23 años, siguen atornillados en las sillas ministeriales. Se rotan las carteras, pero con algunas excepciones, siguen siendo los mismos. Y los fracasos ministeriales, van de ministerio en ministerio.

Ahora, luego de esta transformación sufrida por los venezolanos, nos hacemos la pregunta ¿a qué renuncian los venezolanos?.

La respuesta es una especie de película de humor negro. En nuestra manera de ser, para soportar las calamidades, entre llorar y reir preferimos reirnos en una acto de burlarnos de nosotros mismos. Por eso aguantamos lo que nos pasa.

Tal vez una explicación sea el que en Venezuela la víctima, termina siendo el victimario, es decir, el culpable. Los que sufren las consecuencias del mal gobierno, son los que deben renunciar. Y el que debería renunciar, no renuncia a nada. Sigue rampante, brincando de ministerio en ministerio o siempre amarrado a la silla presidencial.

Viendo las cosas desde esta óptica encontramos que cerca de una tercera parte de los venezolanos han renunciado a vivir en su país, marchándose a un exilio voluntario.

Asimismo, los venezolanos han renunciado a comprar sus medicamentos, porque no tienen dinero para seguir con sus tratamientos. Han renunciado a tener bolívares en su billeteras, porque no se consiguen. Los padres y abuelos, han renunciado a tener cerca el afecto de sus hijos y nietos, porque se fueron, y porque no tienen dinero para viajar. Y los pensionados, se ven obligados a renunciar a todo aquello que excede los 25 dólares que cobran cada mes por la pensión. Lo que al final, es una renuncia a casi todo.

editor@eastwebside.com

Foto cortesía de Getty Images

 

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