Planta empaquetadora estatal del 23 de Enero cumple un año

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Los integrantes de la Comuna Panal 2021 ubicada en la zona central de la parroquia 23 de Enero, municipio Libertador del Distrito Capital, manifestaron su alegría, satisfacción y orgullo por el primer aniversario de la empaquetadora de azúcar Caracas Bicentenaria, ubicada en el mismo sector y administrada por la comunidad organizada.

Este proyecto socioproductivo arrancó el pasado domingo 8 de agosto de 2010, cuando el presidente de la República, Hugo Chávez, en su programa dominical Aló Presidente número 363, inauguró la empaquetadora de azúcar, que en un principio, empaquetaba mensualmente siete toneladas de producto para ser distribuido sólo en las bodegas del 23 de Enero.

La planta tiene una superficie de 350 metros cuadrados y contó con una inversión por parte del Gobierno de 4,8 millones de bolívares, de acuerdo a cifras publicadas en el portal web de Aló Presidente.

Actualmente, este espacio empaqueta 15 toneladas diarias de azúcar para ser distribuidas en 120 puntos de venta del 23 de Enero, Caricuao, Petare, San Agustín, Catia y los mercados municipales de Quinta Crespo y Guaicaipuro, así como un Bice Abasto ubicado en Los Teques, estado Miranda.

En la empaquetadora laboran unas 19 personas que habitan en la parroquia 23 de enero, quienes gozan de todos los beneficios contemplados en la legislación laboral del país, entre los cuales destacan: salario, cesta tickets, bonos vacacionales, seguro social, entre otros.

De la misma forma, estos trabajadores forman parte del colectivo Alexis Vive, el cual nació a raíz del asesinato de Alexis González Revette, quien falleció, según familiares, a manos de funcionarios de la Policía Metropolitana en el estacionamiento de los bloques 18 y 19 del 23 de Enero, cuando regresaba de los alrededores del Miraflores el pasado 11 de abril de 2002.

La coordinadora de la empresa comunal, Rosángela Orozco, calificó a la planta como “una empresa transformadora de vidas”, que permite a los consumidores adquirir alimento a precio justo, elevar la calidad de vida de la comunidad del 23 de Enero e incluir en el aparato productivo a personas que anteriormente estaban excluidas.

“Este proyecto le dio oportunidad de trabajo a mujeres que sólo cuidaban niños o atendían a sus esposos, a muchachos que estaban desempleados, a jóvenes recién graduados y a personas de la comunidad que querían transformar espacios ociosos en espacios productivos”, agregó Orozco.

La materia prima que empaqueta esta planta proviene directamente de los centrales azucareros Pío Tamayo y Santa Clara, ubicados en Barquisimeto y Yaracuy, respectivamente.

Ambas empresas fueron recuperadas por el Estado y están bajo la administración de los trabajadores y trabajadoras quienes planifican, controlan y ejecutan la producción, así como la red de distribución.

Nueva línea de empaque

Desde el pasado mes de junio, la empresa no sólo empaqueta azúcar, sino que empaca arroz tipo I proveniente de la Unidad de Producción Socialista (UPS) San José del Candil, ubicada en el estado Portuguesa y adscrita a la Empresa Mixta Socialista Arroz del Alba.

Hasta la fecha, han empaquetado unas 30 toneladas de arroz que son distribuidas en las diversas bodegas y puntos de venta del Estado ubicados en la parroquia 23 de Enero

La coordinadora de la planta explicó que la empresa elaboradora de arroz, les entregó la materia prima a consignación. “Ellos (coordinadores de la UPS San José del Candil), sabían del trabajo que hacíamos con el azúcar y confiaron en nuestras ganas de trabajar, aprender y ampliar nuestra línea de empaque de productos de la canasta alimentaria.

Obstáculos por vencer

Miembros de la empaquetadora confesaron que, si bien es cierto, la vicepresidencia de la República propuso la creación de la planta, muchos organismos del Estado se resistieron a la creación de una empresa de propiedad social.

“Todavía hay muchos muros que derribar y muchos organismos a los cuales educar, sobre todo las instituciones que elaboran los permisos sanitarios, códigos de barras, entre otros, porque no entienden que no somos grandes transnacionales, sino medios de producción social directos. Algunos se resisten a los cambios, otros han entendido nuestra misión y hemos trabajado juntos. Creo que todavía hay muchas estructuras que golpear. No es fácil, pero eso es parte del proceso de cambio que estamos viviendo”, detalló Rosangela Orozco, coordinadora de la planta.

Por su parte, Nianney Tineo, trabajadora de la planta, recordó que gran parte de la comunidad apoyaba y confiaba en la producción de la planta. No obstante, había una gran parte de la colectividad que se resistía a la creación de un espacio para la producción de alimentos de primera necesidad.

“Nuestra labor, además del trabajo que realizamos en la empaquetadora, es convencer a los incrédulos de que la planta garantiza la producción de alimentos que conseguirán sin sobreprecio en la bodeguita más cercana a su bloque. No se trata de que crean o no en Chávez, se trata de que crean en el poder que tiene el pueblo para transformar realidades”, sostuvo Tineo.

Excedentes en pro de la comunidad

Tras la puesta en marcha de la planta y la obtención de ganancias razonables, los habitantes de la parroquia 23 de Enero y los siete consejos comunales que conforman la Comunal Panal 2021 (Agape, Abriendo Caminos, La Primera Fuerza del Bloque 26, Reivindicación del 66, Santa Rosa, Las Tres C de Camboya y Cristo Rey), han sido beneficiados con los recursos económicos excedentes de la empaquetadora, los cuales fueron destinados para financiar proyectos sociales, deportivos y comunales.

Hasta el momento, los recursos excedentes han servido para elaborar el uniforme del equipo infantil de futbol sala del consejo comunal Santa Rosa; festejar el día del niño con actividades recreativas, deportivas, folclóricas y culturales.

Además de mantener en buenas condiciones las áreas comunes aledañas a la planta.

Douglas Álvarez, trabajador de la planta, detalló que a lo largo de un año la planta empaquetadora ha traído alegría, satisfacción y orgullo a la comunidad del 23 de Enero.

“La planta ha permitido que ayudemos a las personas con menos recursos, apoyemos al deporte, a mantener nuestros espacios y, lo más importante, nos ha permitido erradicar la especulación y el acaparamiento de alimentos”, sentenció el trabajador.

Fuente: AVN

 

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