Pensiones: Ordeñando la vaca -política oficial-

Pensiones: Ordeñando la vaca -política oficial-

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Por Eduardo Martínez

Un régimen como el venezolano ha venido financiando sus operaciones políticas -ya establecidas claramente como política de Estado- haciendo uso del ordeño de vacas que no les pertenecen.

Hagamos un poco de historia

Todos los males que aquejan al gobierno en ejercicio, ya consolidado como régimen, se han debido a su mala administración de los dineros públicos. Algo que se inició con aquel llamado que hiciera Hugo Chávez reclamándole al Banco de Central de Venezuela (BCV) “el millardito”. Fondos que, fuera de la Ley de Presupuesto Nacional vigente en ese momento, Chávez quería ponerle la mano.

El país venía de un momento de drástica reducción de los ingresos petroleros, y en el momento del llamado, los precios habían comenzado a repuntar por lo que las transferencias de PDVSA al BCV comenzaban a ser considerables.

Si bien Chávez ya tenía mayoría en la Asamblea Nacional (AN), se comprende que le aprobarían fondos no contemplados en el Presupuesto a través del recurso parlamentario de los “créditos nacionales”.

Chávez se resistió a solicitar ese recurso. De haberlo hecho, habría tenido que responder por el destino de su uso y rendir cuentas ante la Contraloría y la misma Asamblea. Con la petición de fondos, se los sacudía.

Por el contrario, la asignación del “millardito”, en los términos que reclama Chávez al BCV, significaba que los fondos entraría en una especie de “pote”, y como se demostraría, “oscuro”.

Ante la urgencia, por los compromisos extra legales asumidos por Chávez, los economistas independientes tuvieron la percepción que no todos los dólares que obtenía PDVSA, y que debía transferir legalmente, no estaban llegando al BCV.

En esos momentos de controversia, enviado por la revista Zeta, me presenté en el BCV para conversar con el profesor D.F. Maza Zavala sobre el tema.

Maza, con suma delicadeza y precisión, contestó indirectamente la pregunta. Se circunscribió a decir que “Yo como director principal del BCV, puedo dar fe de que el dinero que envió PDVSA está contabilizado correctamente en el balance general que firmé. Ahora, que si no llega, de eso no se nada”.

La respuesta, para no decir directa, era suficientemente clara.

Como resultado, no solo Chávez le puso la mano al “millardito”, sino que también fue el artífice del desvío de fondos para ser gastados sin control. El BCV perdió su independencia , y su capacidad para garantizar el ejercicio de sus funciones legales. En consecuencia, los venezolanos perdimos el control.

Ahí se comenzó a ordeñar a PDVSA y al BCV. La vaca no era del gobierno. La vaca era de otros. Y el gobierno como administrador de los fondos públicos -de todos los venezolanos- de apropiaba de  dinero que no había generado con ninguna de sus políticas.

El dinero sin control genera malversación y corrección. Los fondos se gastan sin control, y el descontrol a su vez genera corrupción. ¿Qué cómo se robaron 23 mil millones de dólares (2023-2024), ahora lo sabemos. Conocemos el cómo. Lo que no sabemos es dónde están.

Estas acciones de ordeño extra legales del régimen, todavía en ejercicio, han acorralado al gobierno de Maduro. Lo que va, desde quedarse sin reservas en el BCV, por la caída de la producción y capacidad exportadora, hasta no tener ingresos suficientes para pagar sueldos, salarios y pensiones. Y ni que decir del mantenimiento de la red hospitalaria y educacional.

Las sanciones, como aludió en las últimas semanas el presidente Nicolás Maduro Moros al promulgar la Ley de Pensiones, son una de las consecuencias de las políticas establecidas por el régimen en los últimos 25 años.

Si ellos no hubieran actuado como lo hicieron, las sanciones no existieran, la producción petrolera no se hubiera caído, arrastrando en simultáneo las reservas internacionales del BCV.

El caso de las pensiones

A la par del ordeño extra legal y desmedido de los dineros públicos, el salario real y las pensiones de los venezolanos fueron perdiendo poder adquisitivo. Lo que se vio acelerado por la hiperinflación que afectó al país y la consecuente devaluación del bolívar. Lo que a “grosso modo” significó que el salario mínimo (referencial) pasara de poco más de 200 dólares mensuales, a poco menos de los 3,4 dólares en estos días.
como estamos en una época electoral, en la cual el candidato a la reelección muestra pocas posibilidades de triunfo (11% versus 60% de preferencias de voto), es de cajón que el tema salarial y pensional ha adquirido vital importancia. Sobre todo cuando la cesta básica alimentaria está mordiendo los 500 dólares mensuales (Cendas).

Pero… hay una problema. El gobierno no dispone de los fondos suficientes para aumentar -sobre todo- las pensiones.

¿A qué recurre el régimen? A la política del ordeño de la vaca que no le pertenece: las empresas. Lo cual venía haciendo desde el mismo momento en que Hugo Chávez le puso la mano en forma indirecta a través de los fondos del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales (IVSS). Un fondo que tiene dos aportes:  el de los patronos y el de lospropios trabajadores.

El primer ordeño se inició cuando Chávez decidió darle alegremente pensiones a millones de personas que nunca habían cotizado o que le faltaban cotizaciones para obtener la pensión.

Estamos de acuerdo que, gente de la tercera edad, debiera de tener dinero para vivir. Lo que no podemos estar de acuerdo es que el gobierno se apropiara de esos fondos para hacerlo. Debía haber sacado en esos momentos de los cada vez más cuantiosos fondos que estaba recibiendo por la venta del petróleo (llegó brevemente a 125 dólares el barril). Pero por lo visto había otras intenciones con esos ingresos extraordinarios.

En esta oportunidad, se activan las ordeñadoras nuevamente. Se promulga una ley, la de las pensiones, para aplicar a los empresarios -y todos aquellos que tienen  empleados- hasta en un 16% de lo pagado en nóminas como aportes al fondo de pensiones.

Los empresarios han reaccionado ante esta nueva ley, señalando que el aporte no debiera exceder el 6%; y que, en sus estimaciones, muchas empresa van a ser afectadas negativamente. Lo que seguramente contribuirá a elevar el desempleo en alguna medida, y disminuir significativamente el número de puestos de trabajo.

En otras palabras…

Se apropiaron de los fondos de pensión existentes, para incluir a personas que “nunca” habían aportado al fondo, y ahora ordeñan a los empresarios para elevar “ligeramente” la miseria que el IVSS paga a los pensionados.

Una medida para que trabajadores y empresarios, que ya eran pobres, sean de ahora en adelante más pobres.

No son las sanciones lo que nos hace pobres. Es el ordeño del régimen para apropiarse del dinero que no les pertenece.

editor@eastwebside.com

@ermartinezd

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