Nueva legislación se propone luchar contra transgénicos y la privatización de semillas

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semillasEl proyecto de Ley de Semillas, aprobado por el Parlamento venezolano en primera discusión en octubre de 2014, se caracteriza por ser antitransgénico y por luchar contra la monopolización y privatización de las semillas, destacó José Ureña, diputado de la Asamblea Nacional (AN) miembro de la Comisión Permanente de Finanzas y Desarrollo Económico del ente legislativo y uno de los encargados del documento legal.

«La ley de semilla es antitransgénica, es antipatente, porque la semilla es un patrimonio de la humanidad y no se puede privatizar», afirmó Ureña en entrevista con la Agencia Venezolana de Noticias (AVN) el pasado viernes, al tiempo que denunció que empresas transnacionales como Monsanto, Syngenta y BASF privaticen las semillas y desmejoren la naturalidad de las mismas.

El proyecto de la Ley de Semillas, construido en colectivo desde 2013, y tras su aprobación en primera discusión, la Comisión de Finanzas inició la consulta pública del proyecto, paso previo a su posterior autorización en segunda discusión de la plenaria del Parlamento.

Esta norma busca consolidar la soberanía alimentaria nacional, regular la producción de semilla híbrida y rechazar la producción, distribución, importación e investigación de semillas transgénicas. Estas últimas son aquellas que han sido generadas a partir de un organismo modificado mediante ingeniería genética y al que se le han incorporado genes de otro ente para producir las características deseadas.

«Los transgénicos para nosotros no son buenos porque somos el sexto país del mundo con mayor diversidad. Ellos son organismos genéticamente modificados y no se sabe la consecuencia que tienen», añadió.

Apuntó que otra de las características principales de esta Ley es que permitirá «empujar la producción nacional de semillas» y servirá para «ayudar a mantener la flora y la fauna del territorio nacional».

La norma está fundamentada en el artículo 305 de la Constitución, que establece que el Estado debe promover la agricultura sustentable como base estratégica del desarrollo rural integral, para garantizar la seguridad alimentaria.

Sistema Nacional de Semillas

Esta nueva Ley de Semilla también propone la creación de un Sistema Nacional de Semilla que fiscalice y controle, a través de un centro especializado, “con capacidad y fuerza, tanto en lo técnico como en lo organizativo e institucional, para prevenir, identificar, detectar, corregir, evitar y sancionar las violaciones a esta prohibición”, refiere el proyecto.

La institución tendrá como objetivo fundamental proteger la semilla campesina, que es aquella que ha formado parte de la cultura del pueblo durante años de cultivos y diversidad de cruces.

La propuesta jurídica proyecta la instalación de un centro con laboratorios y personal capacitado para identificar la semilla transgénica y de esta forma proteger la campesina, indígena y afrodescendiente, que garantiza, además, la producción de alimentos de mejor calidad nutritiva, dado que los híbridos y los transgénicos son altamente contaminantes.

Organizaciones ambientalistas han denunciado que ingerir derivados y productos transgénicos de forma regular puede producir cáncer, enfermedades del riñón, trastornos cerebrales y pérdida de las funciones reproductivas.

A ello se suma la más reciente alerta emitida por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que revela que el químico herbicida Roundup de Monsanto, conocido como el glifosato, es «probablemente cancerígeno para los seres humanos», refiere Telesur en su portal web.

Fuente: AVN

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