Noviembre: El bolívar se transformó en la ficha de pago del régimen

Tasa de cambio BCV del 1o. de julio al 30 de noviembre 2020

Por Eduardo Martínez

En la Venezuela rural -semi feudal- que sobrevivió hasta bien entrado el Siglo XX, era una práctica usual que los hacendados terratenientes pagaran a los peones con fichas, que solo podían utilizarse para comprar en las pulperías propiedad del mismo hacendado.

En la medida en que fue avanzando el siglo, la población rural se fue volviendo urbana. Así fue desapareciendo la práctica de las fichas de pago.

Casi 100 años después, en este mes de noviembre la acelerada devaluación ha llevado la moneda nacional a que solo sirva para pagar la compra de las cajas CLAP, que el mismo gobierno vende. Cajas que asigna a los empleados públicos, y a los correligionarios en su esquema de control social.

El sistema de fichas, como conoció la Venezuela pre petrolera, fue superado por el sistema cubano de cartas de racionamiento. Ambos sistemas, a su vez, ha sido superado por las tarjetas de débito con la ayuda de las nuevas tecnologías informáticas.

En Venezuela, la emisión de dinero es digital. La devaluación -sumada a la incapacidad del Banco Central de Venezuela de gerenciar la Casa de la Moneda de Maracay- ha llevado al bolívar a ser una moneda de curso legal que circula sin billetes y sin monedas. Por ello, más del 60% de las transacciones comerciales son pagadas con dólares en billetes. El consumidor no consigue los bolívares en efectivo para sus compras.

Devaluación acelerada

Cuando cierre el año 2020, la molienda gubernamental habrá logrado pulverizar el bolívar.

Para tener una idea de la gravedad de la situación, y sin utilizar grandes formulaciones, nos ayudaremos con comparaciones de pulperos para explicar lo sucedido.

Para el 27 de marzo, el dólar se cotizaba en 77.893 bolívares. Este 30 de noviembre -del mismo año- el dólar cerró en un millón 50 mil con 811 bolívares (Bs. 1.050.881). Es decir, por un dólar debemos pagar 13,49 veces más.

Si acortamos los tiempos para la comparación, los resultados son más espeluznantes. Entre el de julio y el 25 de octubre, el costo de un dólar se duplicó. Para el 12 de noviembre, el costo triplicó. Para el 23 de noviembre, se cuadruplicó. Y para el 27 de noviembre se quintuplicó.

Solo en el mes de noviembre, el costo del dólar aumento 2 veces y media. Como se puede ver en el gráfico que ilustra esta nota.

Las consecuencias son terribles. Lo que en casos similares al profesor D.F. Maza Zavala le gustaba decir que lo “despelucaba” y advirtiendo que “eso que tenía poco pelo”.

Con información oficial de las tasas de cambio del Banco Central de Venezuela (BCV)

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