Luis Bravo Jáuregui: Resumen de la educación en 2020

Spread the love

Por Luis Bravo Jáuregui

Por fin se fue el 2020. Esperemos que el balance del año 2021 sea mejor. Aunque la Educación Nacional para el año entrante no se ve bien según los testimonios del año 2020, que auguran un pésimo aspecto de la Gestión y Política Pública, el motor mismo del trabajo por hacer para que la Educación funcione. Seguimos el balance ofrecido la semana pasada con esta apretada síntesis, así podremos estimar lo que puede suceder sin recurrir a las fórmulas del realismo mágico que hoy dominan:

ENERO 2020:  Se inicia el año fiscal 2020 en tiempo de conflictividad social y de ampliación de las expectativas respecto a un posible cambio de régimen político. También de incertidumbre sobre el estado real de las cosas que importan para la satisfacción de las necesidades de la gente. Entre ellas las educativas y escolares, en tiempos de una devastadora precarización de las condiciones de estudio y trabajo. Quienes gobiernan la Educación están ocupados en todo menos en cambiar sobre bases productivas la dinámica anómica que aplasta el futuro pedagógico de la nación. Un año escolar desvencijado que en este enero despide un fuerte olor a malestar social y conflicto laboral tal cual se hizo patente en el acoso oficialista, excrementos en mano, a los gremios que intentaron llevar de la catedral a la plaza bolívar su descontento.

FEBRERO: No había llegado el coronavirus en ese agitado febrero, apenas era una posible tragedia bautizada como el virus chino. Pero estaba aquí el hambre cuando la ONU denunciaba que 1 de cada 3 venezolanos enfrenta condiciones de hambre. La Educación Venezolana está en estado de necesidad, sin que los responsables de tal calamidad se den por enterados. Demasiado ocupados en intentar controlar la vida toda del país y la universitaria en particular.  Ante lo cual se  ha levantado una formidable muralla de resistencia en la Universidad Autónoma,  la que más se parece a los ideales plasmados en la Constitución de 1999.

MARZO:  Muchos interrogantes en materia educativa genera la llegada del COVID-19: ¿Qué se está haciendo en materia educativa para que la cuarentena radical no termine de hacer perder el año escolar en curso? ¿Qué pueden resolver los gobiernos que tenemos para que la lesión al Sistema Educativo Escolar no comprometa el presente y futuro de la Educación Nacional? ¿Qué podemos hacer los demás mortales para arrimar el hombro en favor de que la Educación Nacional no termine de colapsar? Ante los cuales hay una importante gama de posibilidades de respuesta respecto al que hacer para que la presencia del virus no sea lo devastadora ni termine de producir el temido colapso de la Educación Escolar de las mayorías como hace temer la absurda distancia que hay entre las necesidades nacionales y las prioridades de Gestión y Política Pública de la Educación que se visualizan en el Gobierno Central.

ABRIL. Campea la incertidumbre respecto a lo que informa el gobierno respecto a su respuesta pedagógica a la crisis del CORONAVIRUS. Un cierre técnico del año escolar afecta desigualmente a los circuitos de excelencia y precariedad que concretan el funcionamiento desigual del Sistema Educativo Escolar Venezolano. La Educación se está moviendo al compás de la crisis destapada por el CORONAVIRUS y la más despiadada incompetencia oficial para entender que de seguir como vamos, la crisis social está siendo amucho más severa que la manifestada exclusivamente en el campo de la higiene pública. Nos alcanzó el futuro de los resultados de horrible política económica y social que rodilla en tierra se desarrolló frente a la ambición desmedida de unos pocos. Faltó un programa para el cierre del año, la gestión pública de la Educación Escolar parece razonable en el plano de las intenciones pero un desastre en el terreno de las realidades emocionales y contables.

MAYO. La Educación Nacional navega en aguas encrespadas y malolientes. Virtualmente perdido para las mayorías el año escolar todavía vigente, amenazado de desidia el que ya se debería de estar planificando. Las soluciones frente al CORONAVIRUS y el Hambre, no pertenecen al sórdido pero atractivo mundo mágico religioso hecho política, vendrán del trabajo tesonero de quienes lo estudian sistemáticamente y despliegan ordenadamente su capacidad creativa, ya sea en el ámbito de la Ciencia, la Educación y la Política. Como es el caso de la hipótesis estadística de la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales que alerta sobre el desarrollo potencialmente incontrolado del COVID 19, a la vez que define un marco de operación para la Educación que bien podría significar una lesión al año escolar que tendría que iniciarse en septiembre próximo.

JUNIO.    Abrir las escuelas bajo la lluvia (MARAGALL). Abrirlas pese al chaparrón de abandono pedagógico que soportamos.  Se impone enfrentar la brecha que se cierne entre quienes accesan a la escolaridad que se ofrece hoy y los que no, es el desafío que tenemos todos frente a las limitaciones del Plan “Cada Familia, Una Escuela”, señaladas con largura por Ofelia Rivera y Franklin Piccone y las organizaciones políticas que representan.

JULIO.

Encovi 2019-2020 revela que destrucción del PIB llevó a 79% de la población a pobreza extrema. CRONICA1

¿A quién beneficia, a quién perjudica  la paralización del Sistema Educativo Escolar Venezolano?, ¿cuál es la razón real del cierre técnico de maternales, escuelas, liceos y universidades, oficiales y privados?, ¿cuánto pesa realmente la cancelación de la Educación Popular en las incidencias del CORONAVIRUS?, ¿por qué hay más preocupación y ocupación por la salud del rehén  de Cabo Verde que por la salud de la institucionalidad en Venezuela?, ¿por qué la búsqueda insaciable de control social ha sustituido a la política como método de la pedagogía social de altura?  ¿a quién beneficia la destrucción de la producción nacional?, ¿quién saca provecho de la economía de puertos? Son, entre otras igualmente importantes, las interrogantes que los docentes venezolanos quisimos contestar para definir nuestro comportamiento frente los hechos reales que se pueden asociar al colapso de la Educación en Venezuela, apreciado por el cierre técnico del Sistema Educativo Escolar Venezolano.

AGOSTO. LA ONU PIDE REABRIR ESCUELAS PARA EVITAR UNA «CATÁSTROFE GENERACIONAL» La Tercera/EFE

¿Qué hacer para reactivar las escuelas, liceos y universidades de iniciativa oficial para que no ocurra la catástrofe generacional que sospecha el secretario general de la ONU? Pues todo lo que recomiendan los especialistas, todo… menos seguir haciendo lo mismo.

SEPTIEMBRE:

Desde el 2007 la Educación Nacional ha sido gobernado por la razón cínica de un gobierno diseñado y ejecutado exclusivamente para seguir gobernando. Cuando la hegemonía fue derrotada buenamente en referendo, se instaló una maquinaria electoral de tipo militar capaz de convertir los reveses de la política en triunfos para el crecimiento en el disfrute del poder. La Educación ha sido el patio trasero de ese poder, que de autoritario pasó a totalitario cuando la realidad económica se fue imponiendo. Hoy al son de la desgracia generalizada del COVID-19 no tenemos otra cosa que incapacidad de hacer lo más elemental que siempre pudo hacerse: abrir con relativa decencia el Sistema Educativo Escolar que fuimos capaces de instalar desde 1830, bajo la empeñosa gestión y legado público de José María Vargas y otros insignes venezolanos. Veamos qué podemos hacer para revertir esa dura, durísima, realidad.

OCTUBRE. Ocurrió, pasó, se produjo, la protesta nacional del sector educativo. Bien acompañada de la Venezuela Solidaria.  130 manifestaciones a lo largo y ancho del país no son concha de ajo en tiempos de aislamiento por razones de pandemia. La mayoría, con más vigor, en las pequeñas ciudades contagiadas del espíritu de Urachiche.  En un país con cierta normalidad sería una campanada para el despertar de la atención del poder fáctico respecto a los justos derechos del Trabajo en Educación. El rescate de la noción de salario, para el trabajo hecho y en dólares, sería un buen comienzo para ir sacando a la Educación de la zona de colapso en que se encuentra después de más de 20 años de abandono real.

NOVIEMBRE. El año escolar sin rumbo, la escolaridad oficial en modo de colapso, mientras que el ministro, preocupado por su privada integridad política, coordina un nuevo bloque histórico para asegurar el socialismo territorial como legado de Chávez. Nuevo recurso retórico para evadir la responsabilidad personal respecto a los padecimientos que vive la Educación de las mayorías, como parapeto para ocultar su propia basura política: “Chávez construyó un camino alternativo al capitalismo que en sus momento dio resultado, veníamos de una deuda social y uso grandes estrategias…”,(Prensa MPPE- me.gob.ve, 02-11-2020)

Realismo mágico, así se comporta la Gestión y la Política Pública de la Educación en su vertiente más oficial. Tales son sus reacciones frente a lo que ya pocos discuten: el virtual colapso del modelo de escolaridad que tenemos en el país desde el año 1936 cuando menos.

DICIEMBRE

El que no vota no come (…)  Diosdado Cabello

El torneo electoral de cara a las parlamentarias (6 de diciembre) es como comer pan relleno de arroz. Son condiciones inaceptables las que impone el status quo, al no ofrecer ningún resquicio de probabilidad para la vuelta a la democracia. Sin que eso signifique la condena histórica de la oposición que decidió aceptar el reto de la participación.

La gente que trabaja en Educación suele entender que es la democracia la mejor opción para una vida mejor, y que el totalitarismo es una FUERZA que solo trae DOLOR, un canto de sirena que insulta la esperanza popular. Parecen haber entendido que es el voto y no la bota (propia o extranjera) la bala de plata para un país que sufre y para que conquistemos una Educación para todos mejor, vista la importante cuota de participación contabilizada en la Consulta Popular.  Educación y Salud dos sectores donde reside la esperanza para un futuro mejor.

(*) Memoria Educativa Venezolana. Escuela de Educación de la Universidad Central de Venezuela. Centro de Investigaciones Educativas.

Deja un comentario