Las lecciones de las elecciones europeas

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Por Eduardo Martínez

No son tan evidentes, en esta parte del Mundo, las consecuencias de los resultados de las elecciones europeas. Entre otras cosas, porque no percibimos las magnitudes de los efectos en lo interno de los países que conforman el entramado de la integración de Europa como un solo bloque político y económico.

El equilibrio entre las fuerzas, representadas en el Parlamento Europeo, no cambió en forma significativa. El número de diputados adscritos a lo que se clasifica como izquierda o derecha siguen siendo cifras -más o menos parejas.

Es de advertir, que la vieja clasificación o tabla de ubicación de los partidos – a la izquierda o derecha- alrededor de un centro que todavía la gente no sabe definir qué es, empieza a no ser suficiente para medir filiación y ubicación de los partidos.

Se hace necesario buscar otra manera de clasificación y ubicación, dado que la herramienta utilizada desde el Siglo XIX se ha vuelto insuficiente. Aunque la clasificación derecha-izquierda seguirá teniendo un uso retórico, tanto de un lado como del otro.

Habrá que hilar muy fino. De eso se encargarán los teóricos y las nuevas generaciones. En todo caso, todo tiene su tiempo, y parece que ese tiempo nos llegó.

Esto queda demostrado con los primeros anuncios luego de la elección: habrá una alianza que conformará la mayoría de 40 votos en el parlamento, con la cual seguirá en los mandos la alemana Ursula von der Leyen. Lo que significará que “se mantendrá en pie la mayoría europeista del parlamento”, como ha reseñado el corresponsal en Bruselas de La Stampa de Torino, Marco Bresolin.

Hasta el momento, y puede cambiar, la alianza que sostendrá a Ursula, quien declaró: “serenos el bastión contra los extremismos de la derecha y la izquierda”, estará conformada por el Partido Popular Europeo (PPE), el Partido Socialista Europeo (PSE) y los partidos liberales. Lo que daría una mayoría de 341 votos en un parlamento de 720 diputados.

Según el periodista Bresolin, todavía hay algunas dudas que von der Leyen podrá conseguir esa mayoría de 341, por cuanto se estima que podría haber una deserción del 10 al 20% de los votos, considerando que la votación será secreta.

Los impactos internos

El gran impacto, que provocan estos resultados, se ha comenzado a escenificar en lo interno de los países.

El análisis preliminar nos arroja que en Francia, la derecha -liderada por la Le Pen, duplicó al partido de gobierno del presidente Macrón, quien disolvió el congreso y convocó elecciones generales para dentro de un mes. En Alemania, el partido socialdemócrata de gobierno pasó al tercer lugar, tras la Democracia Cristiana y la derecha. En Bélgica, ante el adverso resultado, renunció el primer ministro. Y en España, en medio del caos del encausamiento por corrupción de la esposa de Pedro Sánchez, y ahora de su cuñado, se une el que el PSOE haya llegado tras el PP. Lo que debilita aún más al gobierno socialista.

Tomando en consideración los análisis preliminares en España y Europa, Sánchez no la tendrá fácil. Sobre todo porque se considera que von der Leyen mantendrá su liderazgo por el aporte que hará el PP a la PPE, que suma en toral 189 escaños.

Por el contrario, la gran prensa europea, abrió sus titulares con las fotos de las derechistas Giorgia Meloni, Italia, y Marine Le Pen, declarándolas “ganadoras” de la contienda.

Aunque de momento no se producirán cambios en Italia, en Francia el electorado está convocado para elegir un nuevo gobierno.

La gran incógnita es cómo se votará en Francia y en otros países a partir de ahora, tomando en consideración que la abstención del domingo se ubicó en un 50%.

Los factores

También preliminarmente, se puede adjudicar la razón del voto europeo, a tres fundamentales: la inmigración irregular e ilegal del norte de África y del Medio Oriente; la invasión de Rusia a Ucrania; y la complicada situación económica que afrontan los países de la Unión. Tres factores que no cambiarán de un día para otro.

En este sentido, conservando la alianza europea bajo la dirección de von der Leyen, no se esperan grandes cambios de las políticas seguidas hasta ahora.

Lo que si va a cambiar, son las políticas internas de los países con respecto a la inmigración.

Con respecto a la guerra en Ucrania, tanto la izquierda como la derecha europea hasta el momento han cerrado filas en su rechazo a Rusia. Aunque a veces, para confusión de los analistas, algunos jefes de gobierno de la derecha han mostrado cierto apoyo al presidente Putin. Tal vez, reflejo de la retórica y el ambiente político interno.

Con respecto a Venezuela y al resto del Mundo, no se avizoran grandes cambios. No debemos olvidar que siempre los europeos, más allá de las posiciones ideológicas y la defensa de los derechos humanos, siempre se inclinan por una posición “dual” cuando toman en consideración los intereses del comercio.

editor@eastwebside.com

@ermartinezd

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