La anti-política – ¿Y después de la democracia … qué viene?

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Por Eduardo Martínez

Venezuela transita el camino de la anti-política desde los años 90. Una revisión de las noticias de las elecciones de la segunda parte de esa década, nos muestra que el espacio en los medios de comunicación comenzaban a ser copados por personas que se declaraban o asumían posiciones contrarias a los partidos políticos. Los argumentos eran y siguen siendo contradictorios.

Las críticas estaban dirigidas a los partidos tradicionales y a los dirigentes de esos partidos. Y cuando desmenuzamos quienes fueron los voceros de la anti-política de esa época, nos encontramos con actores provenientes de esos partidos y de larga trayectoria como políticos.

En el marcador final de las elecciones de 1998 tuvimos a Hugo Chávez y a Henrique Salas Römer.

Chávez, militar que había servido desde el primer gobierno del presidente Carlos Andrés Pérez, pasando por los presidentes Luis Herrera Campíns, Jaime Lusinchi y Pérez, nuevamente.

Una vez en el poder, Chávez fabuló muchas veces sobre su presunta pertenencia clandestina al PRV, BR o a otros movimientos insurrecionales desde sus tiempos de liceísta, cadete y/o militar activo.

Salas, que venía de una respetable trayectoria como parlamentario desde 1984, y exitoso gobernador copeyano de Carabobo, por dos períodos.

Sin embargo, a partir de la fracasada intentona golpista del 4 de febrero de 1992, y ante la desilusión de las mayorías, e influenciado por lo que ocurrían en otros países de la región –como Ecuador- en Venezuela los asesores electorales comenzaron a explotar la estrategia de la anti-política.

Esta estrategia es como pegarle “un tiro al piso”. Los políticos están a cargo. Si se falla en algo, y siempre se falla, es culpable ese político. Un político que pertenece a un partido político, el partido que gobierna. Lo que lo convierte en un colectivo, también culpable.

La asesoría electoral, le propone al candidato en ciernes que monte un movimiento de naturaleza “social” –una especie de ONG- que le sirva de plataforma. Y si le apoyan otros partidos, también le aconsejan que los mantenga en un segundo plano. “Él es de la anti-política”.

“Ciudadanos” es la otra palabra clave en el mundo de la anti-política. Al candidato en cuestión lo apoyan ciudadanos, no militantes de partidos. Lo que transforma la contienda en una confrontación de los ciudadanos en contra de unos políticos.

Escudriñando los personajes tras el escenario

En el caso de Chávez, en las elecciones de1998, su estado mayor de campaña estuvo integrado por veteranos políticos que habían hecho política desde los años 30, y posteriores. Fue toda una gama que reunió a sobrevivientes del PCV, URD, MAS, MEP, y otros grupúsculos de la fragmentación de la izquierda venezolana. Así como también, ex adecos y ex copeyanos, quienes se sentían maltratados por sus partidos, y no precisamente descontentos con el estado de cosas del país. Y, no podían faltar, los execrados de las fuerzas armadas, que habían secundado la aventura golpista de 1992.

Sin embargo, y en la parte final de la campaña, se empezó a fomentar la constitución de un partido político, el MVR, siguiendo el tradicional librito de los partidos políticos.

Conclusiones

Todo aquel que hace política, es político. Puede ser o aspirar a ser: de derecha, izquierda o centro; avanzado o tradicional; revolucionario o reformista; o puede inventar o acogerse a una nueva tipología, como la de anti-políticos, es un político.

El parapeto electoral que monte, puede denominarlo como quiera: ONG, movimiento, colectivo, club, asociación civil o cualquier otra, es un partido político porque son los fines que persigue lo que lo define como tal.

Al final de la historia, la anti-política sigue la estrategia de “dinamitar” a las instituciones, comenzando por los partidos políticos, y desacreditar a los dirigentes políticos. Es lo que el filósofo marxista italiano Antonio Negri, llamó “la desestructuración del Estado”. Una herramienta fundamental para acabar con las instituciones democráticas.

Y después de la democracia, ¿qué es lo viene?

editor@eastwebside.com

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