Hablemos de la educación venezolana

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Por Eduardo Martínez

La educación no puede ser una bandera política. Y aunque parezca un juego de palabras, la educación debe ser una política bandera de la Nación. Lo que se traduce en que no puede ser producto de ideologizaciones contrarias a la historia, la tradición y los valores venezolanos de los últimos cinco siglos.

Los comisarios políticos

En las últimas dos décadas, los cambios en la educación venezolana han obedecido a un proyecto ideológico ajeno al gentilicio venezolano. Al punto que los programas y textos han estado sujetos a comisarios políticos que ádemás- no son venezolanos. Comisarios traídos por la nomenclatura del régimen, pagados con dinero del erario nacional, e instalados en la misma sede del ministerio de educación en la caraqueña esquina de Salas.

Desde Salas, censuran, corrigen y re escriben la redacción, ejemplos y gráficos de todo material de naturaleza educativa de básica, media y diversificado.

La lectura de textos, resoluciones, instrucciones y material de apoyo didáctico, reflejan el uso de un léxico no venezolano, con modismos y vocablos propios de la isla de Cuba.

La educación venezolana vs la cubana

En la década de los 80, los progresos de la educación venezolana excedían con creces los alcances de la educación cubana. Unos alcances que la propaganda gubernamental cubana, vendía como una experiencia única de alfabetización de la población.

Como señalaría en esos años (`80s) el investigador Gene Bigler, en un simposio en la sede de la Unesco en París: el crecimiento de la educación venezolana es incomparable. “Aquí nadie habla de ello”.

El Plan de Alfabetización del inicio de la Revolución Cubana (a partir de 1961), ha sido por varias décadas, el principal “logro” que ha vendido el régimen de La Habana.

Resulta que ese plan había salido de los depósitos del ministerio de Educación de Cuba. Un plan de alfabetización elaborado y redactado por dos educadores venezolanos exiliados en la isla desde 1948, entre ellos, el profesor Félix Adam.

El derrocamiento del gobierno democrático en Cuba, dio al traste con el plan de alfabetización, y los venezolanos tuvieron que salir de Cuba.

En Venezuela, ese mismo programa para enseñar a leer a los adultos, sería rescatado en 1959 por Félix Adam en el gobierno del presidente Rómulo Betancourt, cuyo libro de instrucción llevaba el título de “Abajo Cadenas”.

En los años 70

A partir de 1974, en la isla de Cuba sería implantada una reforma educativa, publicitada como la siguiente fase educativa de la Revolución Cubana.

De nuevo esa reforma sería una copia de la Reforma Educativa del primer gobierno de Rafael Caldera (1969-1974), cuyo principal autor había sido el también venezolano Enrique Pérez Olivares.

En este contexto es necesario preguntarse, si los cambios realizados edesde 1999, hayan sido para mejorar la educación venezolana, o por el contrario, para mantener subyugada a la población venezolana.

*  editor@eastwebside.com

 

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