Froilán Barrios: La negociación de México ¿de espaldas al país?

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Por Froilán Barrios *

La comunicación entre adversarios políticos forma parte del “savoir faire” de quienes acceden o aspiren a los poderes públicos, por tanto, el diálogo, negociación no es un escenario que deba ser criminalizado a priori, al ser preferible a desenlaces de guerras civiles que paradójicamente culminan en mesas de negociación. Quien lo dude simplemente vea la historia reciente del siglo XX plena de casos a nivel planetario.

En el caso de Venezuela ningún factor político gubernamental u opositor puede pretender tener exclusividad sobre el tema, aun cuando es la población que está en el país y la diáspora quienes han sufrido las penurias, su opinión no fue consultada sobre el contexto de la negociación, otorgándole el deber y el derecho a cada ciudadano de opinar libremente sin temor a descalificaciones de cualquier sector.

No se debe olvidar que ya hemos sufrido durante estos 22 años las decepciones y el desencanto de más de 10 convocatorias a diálogos, mesas, encuentros, donde todas han terminado con la burla gubernamental, la acentuación de la represión y la barbarie de una economía del hambre y la subsistencia que ha motivado a la estampida poblacional de mayor magnitud mundial.

Uno de los presupuestos para que haya éxito entre contrarios son los niveles de representatividad o reconocimiento de la población, a quienes se sientan en las conversaciones del país azteca tanto del gobierno, como de la oposición. En este escenario ambos están en deuda, del lado de la dictadura las primarias del 08/08/2021 demostraron que su pueblo se fue a otra parte, tan solo participó un 25% de la militancia de 8 millones del PSUV, y del lado opositor el Gobierno Interino quien llegará a recibir el respaldo en 2019 de 75% de la población, hoy a duras penas rasguña un 15%.

Esa condición obligaba el gobierno interino a conformar una delegación mixta más representativa de un país desmembrado y fracturado, por el contrario, no lo hizo, a trastiendas se sientan personajes, que poco le significan a un pueblo diezmado y empobrecido. En lugar de integrar una representación conjunta con empresarios, trabajadores, iglesia, académicos, como siempre, solo designaron a los desacreditados representantes del G4.

A simple vista se identifica un desequilibrio entre los adversarios, uno es avezado y torcido, todos formados en la escuela del terror, cuyos integrantes actuales connotados son Lukashenko de Bielorrusia, Ortega de Nicaragua, Díaz Canel de Cuba, Putin de Rusia, Xi Jin Pin de China. La delegación de la dictadura madurista conoce la debilidad del adversario, quien se empeña en ver con los ojos ilusionados del puntofijismo a su contrincante. En realidad, no saben hacerlo de otra manera.

Estos en realidad le han facilitado el desenlace de la reunión en México, al irse desmelenados en tropel a las elecciones del 21 de noviembre con el CNE oficialista sirviéndole a la estrategia de la tiranía, quien ya ofreció elecciones, siendo estas un adelanto, para luego reafirmar las presidenciales del 2024.

De esta manera pretenderán desmontar los argumentos de la comunidad internacional democrática con el tema de las elecciones libres, quien se ha mantenido firme en respaldo a las aspiraciones del pueblo venezolano ante las tropelías de la dictadura,  ahora con mas fuerza ante las acusaciones a la dictadura madurista  como genocida por parte de la Corte Penal Internacional.

El desaguisado de la reunión de México lo ejemplifica la Agenda de siete puntos publicada por el Diario El Universal de México, del listado 6 puntos son derechos políticos tratados en forma genérica, cuando su contenido debió partir, en primer lugar, acordar como urgente la vacunación para toda la población, en Venezuela solo se ha vacunado a un 8% de la población, el último registro del continente, en segundo lugar la libertad plena de todos los presos políticos, en tercer lugar la entrada masiva de ayuda humanitaria, ante la hambruna que se expande al territorio nacional, en cuarto lugar libertad de expresión plena y cese a la persecución a los medios de comunicación, en quinto lugar la reconstrucción de la economía nacional y posteriormente la convocatoria a elecciones y renovación de todos los poderes públicos

Lamentablemente ambos sectores han montado un tinglado de hechos cumplidos que poco le significan a la población diezmada y empobrecida, que poco espera según las encuestas de una mesa de negociación distanciada de las aspiraciones democráticas y de vida digna del pueblo venezolano, siendo lamentable que ambos factores no tomen en cuenta el terrible daño que se le ha hecho al país a lo largo del siglo XXI.

(*) Movimiento Laborista

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