Frente a las elecciones del 21 de Noviembre  

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Por Eduardo Martínez

A las elecciones regionales y municipales del 21-N, con el anuncio de última hora de la MUD, concurrirán casi todos los partidos de oposición. No irán unidos, pero todos han inscrito candidatos en casi todas las circunscripciones electorales.

Por estar divididos, a lo mejor no triunfaran en algunas partes. Eso probablemente puede ocurrir. Lo que regalará al oficialismo unos inmerecidos triunfos. Pero es un primer paso, luego de un letargo producido por la ausencia en las calles, llamados a la abstención y luchas intestinas.

La experiencia señala que las personas y las organizaciones aprenden por el uso de su inteligencia y buenas disposición, o las más de la veces por los golpes que lleva en sus errores. Pero como se dice popularmente: “Nadie aprende por la boca de otro”.

Lo lamentable es que llevamos más de 20 años -22 años para ser exactos- de derrotas por culpa del conjunto de dirigentes de oposición que no han articulado un esfuerzo conjunto que obedezca a razones estratégicas y de inteligencia política.

La verdad es que ha prevalecido lo subalterno, el egoísmo, el protagonismo y los egos personales, sin contar los errores que siempre se cometen.

Sin embargo, tal vez sea la incapacidad de sostener una sincera autocrítica la característica más resaltante. Los seres humanos nos equivocamos. Eso es humano. Pero también es humano reconocer los errores para construir nuevos caminos que nos lleven al éxito.

Solo así podemos entender que la oposición, con casi un 80% del favoritismo del electorado, regale la victoria al oficialismo que solo cuenta con el 20%.

Una lección del Comedy

En los años 60 se difundió una rutina de los Comedy Shows en la TV de los Estados Unidos. Un comediante preguntaba cómo –con el solo uso de las dos manos- se podía partir en dos una guía de números telefónicos. (para aquellos que por ser muy mayores ya no recuerdan haber visto una “guía”, o son muy jóvenes para recordarla, les recuerdo y cuento que era un libro de unos 7 a 10 centímetros de grueso y de hojas tamaño carta, en donde estaban listados todos los números telefónicos de una región o ciudad).

El comediante le daba el libraco en cuestión a un voluntario, ofreciéndole un buen premio en efectivo. Ese voluntario tentado por el premio hacía todo el esfuerzo posible para partir la guía en dos, lo cual nunca ocurría.

Acto seguido, el comediante tomaba el libraco y tomando de 10 en 10 páginas, y con el solo uso de sus dos manos, las rompía por la mitad. Él no había dicho que se hiciera de una sola vez.

Esta rutina chistosa sirve de lección para aquellos que desean, tan ferozmente la salida del régimen, que prefieren hacer como hacen cuando van por una autopista: correr a más velocidad por el hombrillo que por la vía rápida. Lo curioso es que, en vez de correr por el canal de la derecha, se desbocan por la izquierda a la cual dicen combatir.

Los regímenes autoritarios son como las viejas guías telefónicas. Se pueden partir en dos, pero hay que hacerlo pedazo a pedazo.

editor@eastwebside.com

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