Francisco J Contreras: El populismo monetario en Venezuela

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Por: Francisco J Contreras (*)

El desorden en la política monetaria y la pandemia amenazan con una parálisis económica de consecuencias impredecibles. Es una gobernanza que no guarda consistencia con ningún enfoque de la economía.

Es realmente complejo tomar decisiones acertadas ante la recreación de incertidumbre voluntaria que hoy forma parte de la estrategia de gobernanza en Venezuela, es un escenario reforzado ante la ausencia de una opción creíble, posible como relato compartido.

La emisión irresponsable de dinero como práctica hace inevitable los aumentos de precios y la presión al alza en las tasas de Bs S por $USD, por otra parte, la velocidad con la cual se emite dinero es convulsiva, es por ello que las tasas de canje muestran también un comportamiento errático con tendencia al alza.

Esa combinación de eventos unidos a los controles de precios y a la asfixia regulatoria del sector formal crean una condición en la cual la mayoría de los servicios de apoyo a la manufactura y de suministros de insumos provenientes del sector informal se indexen al alza con las tasas de canje pero no a la baja cuando caen.

Insistimos la evidencia en nuestro país es inequívoca: el fenómeno inflacionario en su esencia es un problema monetario, bajo cualquier enfoque que se quiera suscribir, si la emisión de dinero no va acompañada de un aumento equivalente de la oferta de bienes y servicios el mecanismo de ajuste anticipa un aumento general de precios.

Hay que hacer un seguimiento estricto de las estructuras de costos para contener la dolarización de costos al alza, la rigidez a la baja del componente laboral, de los servicios productivos y de los gastos colaterales de la ruptura de las cadenas logísticas de generación de valor.

El componente importado no es tan problemático pues se ajusta automáticamente al alza o a la baja con la tasa de cambio.

El análisis convencional de riesgos sistemáticos y no sistemáticos para el emprendimiento sufre una reversión pues no es el retorno esperado el criterio básico sino en de la menor pérdida anticipada por salida de un negocio o como resguardo patrimonial de los recursos propios.

(*) Profesor del Doctorado de Economía de la Universidad de Carabobo

 

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