¿Es un buen signo la baja del dólar?

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En las 15 jornadas de cambio (no incluye fines de semana). Fuente: BCV

Por Eduardo Martínez

El dólar oficial (BCV) ha experimentado una baja continua en los 15 días, en las que las mesas de cambio han operado durante el mes de septiembre. Un indicador de “algo” que no sabemos si es un buen indicador o mal indicador. Para quien va a comprar dólares, es un buen indicador: Va a pagar menos por un dólar. Para quien va a vender dólares, es un mal indicador: Va a obtener menos bolívares.

Pero más allá del interés personal, debemos preguntarnos ¿qué puede significar para el país?.

Si traemos a colación los principios de la economía, en cuanto a la relación de Venezuela con el mercado externo, dicha baja del dólar pudiera indicar que la economía venezolana está produciendo más dólares de los que necesita o tiene presupuestado. Lo que estaría siendo manejado por una banco central profesional, que aplica criterios muy estrictos para el manejo de las otras variables: como la inflación, entre otras.

También esa baja pudiera inidcar que están entrando al país capitales no relacionados con la producción de bienes y servicios en Venezuela. Esa es otra posibilidad.

La verdad es que no conocemos, o tenemos confianza, en las estadísticas del Banco Central de Venezuela (BCV), y tampoco en las medidas que toma como banca central.

Por lo que tenemos que guiarnos en este análisis “de pulpero”, por lo que nos enteramos en nuestra vida cotidiana. Lo que nos sirve para vislubrar el camino que transitamos en materia cambiaria.

Las preguntas de rigor

  • ¿Estamos produciendo más bienes y servicios?

Obviamente No parecería. Los estantes de supermercados, farmacias y otros comercios están llenos de productos importados.

  • ¿Están entrando capitales “frescos”?

Esta pregunta tiene varias consideraciones. La primera es que, economistas independientes estiman que ya ingresa al país más dólares por “remesas” familiares, que por venta de petróleo. Por lo tanto esos dólares alimentan al comercio en la compra de productos básicos de vida del venezolano. El dinero, no es puramente fresco, sino que está direccionado a la subsistencia.

La segunda consideración, es que no se han abierto de manera aprecaiable nuevas industrias. Empresas que impulsan el valor agregado al producir bienes, para satisfacción de las necesidades nacionales y para la exportación. Por lo que el dinero fresco no viene por ahí.

  • ¿Qué pasa con la economía mundial?

Otro factor a tomar en cuenta es cómo se mueven las otras economías que se interrelacionan entre si y que, obviamente, también con Venezuela.

Una conclusión superficial, y tal vez impregnada de gríngolas con sesgos ideológicos, es que la economía de los Estados Unidos está en caída, por lo que el dólar vale menos. No parece ser el caso, por cuanto con la pandemia toda la economía mundial ha venido dando traspiés.

  • Si el cambio es real, por cuanto si se va a las mesas de cambio o al comercio eso es lo que cuesta el dólar, ¿ese precio refleja la realidad?

Esta pregunta nos lleva a pensar en la “confianza” que se le puede tener al BCV. Ente que calcula, todos los días, el tipo de cambio que “es el promedio ponderado resultante de las operaciones diarias de las mesas de cambio activas de las instituciones cambiarias participantes”.

Esta información, que publica el BCV al final de la tarde, solo señala el resultado final de la tasa de cambio, e ilustra con algunos valores negociados en algunos bancos. Con lo cual se desconoce los montos transados y la totalidad pormenorizada de los bancos que participan. Si el sistema de cálculo fuera transparente, esas dos informaciones deberían ser publicadas, de tal modo que los analistas puedan verificar que la cifra resultante de un cálculo matemático ponderado es la tasa de cambio oficial-BCV.

La respuesta a esta tercera pregunta nos coloca en un terreno incierto y movedizo. La falta de transparencia en el cálculo de la tasa oficial daría para cualquier respuesta.

Conclusiones

Teniendo a la vista las posibles respuestas a las cuatro preguntas -que no son las únicas preguntas que podemos hacernos y que no son tampoco las únicas respuestas que podemos encontrar- podemos concluir que en el mejor de los casos esa tasa de cambio es “sospechosa” de no ser real.

Por lo tanto ….. no es un buen signo para el BCV, que pone de relieve la falta de una mayor transparencia; no es un buen signo radiográfico del comportamiento de la economía nacional, y, finalmente, no es un buen signo para las políticas públicas de la administración del régimen.

Entre tanto, vivimos la ilusión de poder comprar dólares más baratos (un puñado de dólares) y no nos damos cuenta que nos cambian los dólares -que recibimos del exterior- por menos bolívares- en un mercado en el cual  todos los días nos aumentan en bolívares los precios de productos y servicios.

Editor – www.economiavenezolana.com

 

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