El pasado, presente y futuro en el devenir de los venezolanos

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Por Eduardo Martínez

En la actual crisis en que vivimos, los venezolanos estamos sometidos a una confusión de los tiempos. El pasado, presente y futuro se confunden en nuestro análisis y pensamientos. Confusión que no es consecuencia de si somos ignorantes o letrados, o más o menos inteligentes, entre otras condiciones personales que podamos tener.

Lo largo de la crisis, que se agrava cada día y que a la vez se hace más profunda, nos ha obligado a tener una deteriorante dinámica personal de sobrevivencia.

Desde hace casi 18 meses, hemos estado sometidos a un confinamiento que nos ha reducido las horas de trabajo, el tiempo del cual disponemos para movilizarnos en nuestros quehaceres cotidianos, entre otras limitaciones.

Sin exagerar, podemos señalar que teniendo menos cosas que hacer, y menos cosas que logramos hacer, al final del día terminamos agotados. La cotidianidad nos cansa y nos mantiene cansados.

Por lo menos cada dos semanas, nos toca colocarnos en largas colas para abastecernos de gasolina. Eso si todavía poseemos un vehículo en condiciones de funcionamiento. A lo cual se agrega todo un sistema de alcabalas de matraqueo, y el matraqueo móvil de los motorizados.

Para quienes deben movilizarse en el transporte público, el agotamiento es más que el doble. Se debe conseguir sencillo para pagar la tarifa; se debe realizar una cola para abordar el transporte –cada vez hay menos unidades- luego hay que estar pendientes de la gente de mal vivir; y finalmente, el nerviosismo que genera el uso de las unidades en tiempos de pandemia, con un distanciamiento social que pocas veces se puede respetar. Y no podemos dejar de lado, el horario restringido de operación de las líneas de transporte.

Y ni que decir de la compra de alimentos y medicinas, que con menos de 2 dólares de salario mínimo, el abastecimiento familiar  es una preocupación crónica.

Al regreso a nuestros hogares, sea a pie o en vehículo, ya no queremos ni siquiera ver la televisión. La opción es ir a dormir, para arrancar al día siguiente de nuevo con la rutina.

El pasado, el presente y el futuro

¿En qué tiempo estamos, entonces?.

Lo que pasó hoy, ya es pasado. Al igual que lo sucedido hace 10 o 20 años. Lo que nos vaya a pasar hoy, pero más tarde, las más de las veces no lo podemos predecir y mucho menos evitar. Y es tal lo que nos pasa, que cuando pensamos en el futuro nos desanimamos porque estamos convencidos que no pasa nada que lo cambie, no pasará nada que lo cambiará, y que por lo tanto todo seguirá siendo igual.

¿Cómo debemos pensar en estos tres tiempos para que no sean iguales?. Ahí está el secreto. Porque si relacionamos los tres tiempos en forma correcta, nos daremos cuenta que no son lo mismo, y que podemos lograr que ese futuro sea distinto a lo de hoy.

Del “pasado”, en el cual no debemos recluirnos, nos sirve para aprender –de eso que ocurrió- y que nos llevó a la situación de crisis en la cual estamos en el “presente”.

Ese presente nos lleva por un camino que, nos afecta y no nos gusta, pero que podemos cambiarlo. Para lo cual debemos dejar de pensar en el foso en el cual estamos, levantar la mirada hacia arriba y no seguir viendo hacia abajo.

Ese levamiento de la mirada es lo que nos va a permitir avizorar el “futuro” que queremos. Futuro, que al visualizarlo, va a generar en nosotros –en cada uno de nosotros- el cambio necesario para avanzar. Y eso marcará la diferencia: nuestra actitud.

Si nosotros seguimos quejándonos del pasado y agotándonos en el presente, no tendremos posibilidad alguna de ver el futuro para actuar en consecuencia.

¿Quiénes tienen interés en que nada cambie? Solo aquellos que tienen un estado de bienestar personal único, de enriquecimiento y tranquilidad, que contrasta con la crisis en que viven las mayorías, cada día más angustiados, cada día más pobres y sin tiempo para pensar en un mejor futuro.

Por eso la palabra “devenir” en el título de esta nota. Su inclusión se refiere al “llegar a ser

editor@eastwebside.com

Fotografía cortesía de caraotadigital.net

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