El eslabón perdido de la economía venezolana

Spread the love

Por Eduardo Martínez

El régimen venezolano se ha esforzado en hacer creer que la economía del país se está recuperando. Para ello ha invertido en campañas publicitarias, directas e indirectas, para hacer creer, y no en promover el hacer económico. Expresión que si bien envuelve una especie de trabalenguas, a la vez describe lo que está sucediendo.

Hay dos situaciones que ha reforzado esa idea de recuperación: el levantamiento de la cuarentena, y el haber “dejado” que el dólar se convirtiera en la moneda de curso quasi legal. No es legal, pero todo el mundo lo usa en sus transacciones de pago.

La cuarentena

El haber detenido la libertad de circulación de los venezolanos, como medida extrema por el Covid-19 en marzo del 2019, tuvo como consecuencia deseada el congelamiento de las protestas, la disminución la demanda de la gasolina, lo que hizo que las calles y autopistas quedaran desiertas.

En las ciudades y pueblos, los comercios no esenciales estaban cerrados, como restaurantes, tiendas y otros. Así como también los centros comerciales y las vías de concentración de comercios.

Con el cierre, igualmente las escuelas, liceos y universidades impartieron clases virtuales, con lo que el tráfico por el acceso a las instalaciones también desapareció.

Al levantarse la cuarentena, las colas de vehículos empezaron paulatinamente a llenar las calles; los centros comerciales se vieron concurridos; y las calles dejaron la soledad para dar paso al tráfico generado por la apertura de los centros educativos y la jornada laboral presencial.

El dólar

Dejar de perseguir el uso del dólar, fue la condición indispensable para que el comercio comenzará a ver ante sus mostradores el aumento de los compradores. Lo fue posible por los cerca de 3 mil millones de dólares anuales que entran gracias a las remesas de los 7 millones de venezolanos que se fueron.

El régimen no tuvo opción, a pesar de su reiterado discurso comunistoide de control cambiaron. El dólar empezó a signar la economía. Y la administración fiscal, ante el déficit de ingresos, ha empezado a lanzar redes de incautación de ese flujo de dólares. Para lo cual ha craedo el impuesto a las transacciones en divisas.

Sin embargo, una economía -aunque todavía pequeña- que obviamente está en manos de los privados, no era precisamente el deseo del régimen. La consecuencia ha sido el desarrollo de una economía paralela, que resultó ser más eficiente y efectiva que el control estatal neo comunista. Con lo que se ha demostrado que en manos privadas, las cosas van mejor.

El eslabón perdido

Con esa mezcla de situaciones, no es de extrañar que existan personas que se entusiasmen con lo que logran ver. Aunque lo confundan con una tal recuperación economica que no existe, y que por lo tanto, no aguanta un análisis de profundidad.

Es en este análisis que surge el “eslabón perdido”, que no es otro, que la capacidad productiva y operativa del país, y lo que se esconde tras ella: la seguridad jurídica.

Sin seguridad jurídica, que garantice las inversiones que se hagan en Venezuela, no habrá recuperación económica. Lo cual es igual tanto para los inversionistas nacionales como los extranjeros.

Nadie va a meter un dólar en este país, si no se le garantiza que van a respetar las normas bajo las cuales se haga esa inversión.

El régimen ha demostrado, que cambia a su conveniencia las reglas de juego. Y que no valdrá reclamo alguno ante los tribunales venezolanos. Y así se protejan con cláusulas de mediación, la historia reciente ha demostrado que tampoco hay fuerza en el mundo capaz de obligar al Estado venezolano a respetar los contratos y acuerdos que firme.

Esa seguridad jurídica pasa por diversos aspectos operativos y financieros. La imposición de inamovilidad laboral, el control de cambio, el control de precios, la imposibilidad de repatriar capitales y beneficios, el cambio de las políticas fiscales, las ocupaciones patrimoniales, entre otros, son algunos de los elementos claves de la inseguridad jurídica existente.

Mientras eso no se resuelva, la seguridad jurídica que se requiere para realizar las inversiones y aumentar la producción de bienes y servicios, seguirá siendo el eslabón perdido de la economía venezolana.

editor@eastwebside.com

Deja un comentario