El episodio más oscuro de la caída de Pérez Jiménez

Por Eduardo Martínez

Luego de 66 años de la caída del régimen de  Marcos Pérez Jiménez, los testimonios y relatos son lo suficientemente extensos como para tener una visión bastante completa de los acontecimientos. Lo que permite análisis en profundidad.

Un episodio que inexplicablemente no se ha difundido, aunque ha sido publicado, fue la decisión del general Pérez Jiménez de condenar sumariamente a los oficiales conspiradores “a retiro infamante, pérdida de todos los grados militares y demás prerrogativas (jubilación, servicio médico, etc.). Para luego de leída la sentencia, degradarlos y ordenar el Toque de Oración. Como lo resalta el historiador Carlos Alarico Gómez, en el ensayo que reproducimos en esta edición: “Veintitres Días de Angustia”.

Este episodio representó la decisión más oscura que pudo tomar el dictador. Afectó el sentido gremial de la oficialidad, estuvieron con la conspiración, fueran leales a Pérez Jiménez, se declararan institucionales o simplemente neutrales.

La oscuridad del hecho se sumó a un error cometido con anterioridad, como fue la realización de una Plebiscito para entronizarse en el poder.

Carlos Alarico Gómez relata en su libro, que El plebiscito fue sin duda el error más grave cometido por Marcos Pérez Jiménez, ya que su abierta intención de perpetuarse en el poder dividió a la institución armada y fortaleció a la oposición civil, provocando la rebelión militar del primero de enero y el posterior derrocamiento del régimen. El suceso se desarrolló con voluntades disímiles, que convergieron ese día en torno a una causa común. Era necesario que se unieran factores envolventes para derrocar la tiranía, lo cual se comprobó plenamente el 23 de enero, en el que participaron actores de los diferentes estratos y tendencias, demostrando poder suficiente para incidir en el resultado obtenido (…)

Luego de estallar la insurrección el 1º de enero, nos cuenta el historiador que: El domingo 5 el Presidente ordenó la detención de una gran cantidad de oficiales y anunció el completo control de la situación anómala que se había vivido en esos últimos días. Parecía no haber paz. El lunes 6 en la mañana el Presidente dicta la Resolución Nº 3, en la que crea un Consejo de Investigación que debía proceder a establecer las responsabilidades de los sucesos ocurridos el primero de enero. Es obvio que por la mente de Pérez Jiménez nunca pasó la idea de la pacificación y reunificación de las Fuerzas Armadas y eso fue precisamente lo que le hizo perder el liderazgo que mantenía desde 1944. De acuerdo a lo establecido en los artículos 314 y 315 de la Ley Orgánica del Ejército y de la Armada se designan al coronel Rafael Esteva, teniente coronel Leopoldo Aponte García, mayor Joaquín Silveira, capitán Numa Cárdenas y teniente Carlos Canelones para integrar el referido Consejo. Ese mismo día los miembros de ese Tribunal ad hoc reciben un largo memo del general Rómulo Fernández en el que se incluye la primera lista de los oficiales detenidos que deben ser sometidos a juicio, señalándose a 116 oficiales de diferentes graduaciones, distribuidos así: 1 coronel, 6 comandantes, 20 mayores, 24 capitanes, 41 tenientes y 24 subtenientes. La situación es sumamente preocupante. El malestar de las Fuerzas Armadas es creciente.

(…)

Ese mismo día 1O en la mañana, Pérez Jiménez dispuso una ceremonia en el patio del Regimiento de Guardia de Honor para degradar a los líderes militares del abortado golpe. Los oficiales Hugo Trejo, Gilmond Báez, Sucre, Pérez Méndez, Testamarck, Zuloaga, Fajardo Lobato, Gustavo Bassalo, Tineo Arismendi, Trujillo Echeverría, Hely Mendoza y Peña fueron formados frente al batallón, mientras que un oficial leía la Orden General, de acuerdo a lo establecido en el artículo 272 de la Ley militar. Los reos fueron condenados a retiro infamante, pérdida de todos los grados militares y demás prerrogativas (jubilación, servicio médico, etc.). Al terminar la lectura de la sentencia, se procedió a la degradación y se ordenó el Toque de Oración.

Todas estas medidas causaban consternación en el seno de la familia armada. En lugar de buscar medios de conciliación, las decisiones que tomaba el Gobierno enrarecían más el clima interno, ya de por sí extremadamente peligroso. (…)

Para Carlos Alarico Gómez, este retiro infamante fue una afrenta a la oficialidad, y uno de los más caros errores que cometería Pérez Jiménez. Su salida, poco más de una semana después, fue el caro precio que tuvo que pagar.

Un episodio del cual aprender

Plebiscito mas retiro infamante fue el cóctel que decidió la suerte del dictador.

Para leer en esta edición: https://www.eastwebside.com/veintitres-dias-de-angustia.html

Fotografía: Regimiento Guardia de Honor (fotografía ilustrativa. No fotografiaron el acto de “retiro infamante” del 6 de enero de 1958.

** Publicado en el libro: «Marcos Pérez Jiménez. El Último Dictador», por Carlos Alarico Gómez, por Los Libros de El Nacional, 2007

** https://www.eastwebside.com/maduro-ordena-degradar-y-expulsar-a-militares-detenidos-por-conspiracion.html

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@ermartinezd

Un comentario

  1. Bueno lo de episodio oscuro me asustó. Creí que había habido fusilamientos. Exagerado titular

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