Venezuela transita la segunda quincena de enero, con una economía prácticamente paralizada, Basta ver en carreteras, autopistas interestatales y en la calles de la ciudades, la poca circulación de caminos de carga, síntoma que no se están transportando productos hacia los lugares de venta.
Pasado el período festivo navideño y de fin de año, un tour por las zonas comerciales de las ciudades, nos muestra una gran cantidad de negocios cerrados. Detallar esos cierres, nos revela que principalmente los comercios mayoristas no ha vuelto a abrir sus puertas.
En los centros comerciales, es posible observar una gran cantidad de estantes vacíos. Lo que también se encuentra en los supermercados, abastos y cadenas.
En el interior del país, este desabastecimiento de productos es más intenso. Quien tiene familiares que viven en otros estados, tienen conocimiento de esta realidad. Los habitantes de pequeñas poblaciones se ven obligados a viajar a ciudades vecinas de mayor tamaño, para tratar de completar sus mercados.
En Caracas, la metrópolis, un paseo por los expendios de alimentos este fin de semana nos mostró la ausencia de leche, harina pan, harina de trigo, aceite, arroz, azúcar, entre otros productos.
En las panaderías no había y no hay pan, y en ocasiones, el café debe tomarse “negro”, porque la leche ni ellos la encuentran. En cuanto al pan, el número es racionado, 3 o 4 bollos máximo por personas.
Sin embargo, el gobierno acusa a las amas de casa de “acaparar los productos”, olvidándose que ellas cumplen con la responsabilidad de garantizar el alimento a los suyos. Responsabilidad que por lo visto el gobierno no viene asumiendo.
En eso del decir, que los gobierno sólo dan “pan y circo” a la gente, como que el venezolano solo quedo para ser circo, porque “pan no hay”.