Eddie Ramírez: Se cerró un ciclo de odio y de división

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Por Eddie A. Ramírez S.

Todos los países han pasado períodos de odio y de división por diferencias étnicas, religiosas, culturales o políticas. La mayoría los han superado, pero en otros persisten. Venezuela no ha sido la excepción. Durante nuestra guerra de independencia o guerra civil, como la denominan algunos,  y en la guerra Federal, se produjeron innumerables hechos de sangre y de persecución. En tiempos reciente también han ocurrido, pero afortunadamente en una escala mucho menor, aunque relevantes. Generalmente, el odio entre compatriotas es producto de la ignorancia, de la situación socioeconómica y política, así como de alguien que señala a un grupo como culpable.

En el siglo pasado, en el mundo hubo numerosas guerras y cuatro genocidios. Actualmente también hay guerras convencionales y asimétricas, así como acciones terroristas. Afortunadamente, no hemos tenido ninguno de esos flagelos, pero ha habido odio, divisiones y violaciones a los derechos humanos que todavía persisten. ¿Cuáles han sido las causas?

El deterioro del país venía de gobiernos anteriores a Chávez, algo que muchos se niegan a aceptar.  Él aprovechó el resentimiento de quienes con cierta razón se sentían marginados y, además, se rodeó de muchos que sentían odio por asesinatos y torturas durante la etapa de la guerrilla castro-comunista y de otros que nunca fueron perseguidos pero querían seguir los pasos de Fidel.

Chávez no tenía razones para estar resentido. Él y sus hermanos tuvieron educación gratuita y fue ascendido a teniente coronel  a pesar de no tener  méritos. Nicolás Maduro tampoco tiene motivos para estar resentido, fue sindicalista y no fue perseguido. Diosdado Cabello ingresó a la Academia Militar por recomendación del dirigente adeco Alfaro Ucero,   ascendió a teniente y estuvo detenido en Fuerte Tiuna a raíz del alzamiento de  Chávez en 1992. Poco después fue puesto en libertad con el compromiso de que solicitara la baja. Padrino López egresó de la Academia Militar en 1984 y durante el gobierno civil ascendió normalmente. Jorge y Delcy Rodríguez sí tienen razones para estar resentidos, ya que a su padre lo torturaron hasta quitarle la vida para obtener información sobre el secuestro del estadounidense Niehous; Ambos manifiestan un odio que les impide oponerse a otras violaciones a los derechos humanos de las cuales tienen conocimiento. Ojalá conversen con la señora Rosa Orozco, mamá de la joven estudiante Geraldine Moreno asesinada por guardias nacionales en Naguanagua en febrero del 2014, e integrante de la ONG Justicia, Encuentro y Perdón, que coordina Martha Tineo.  

 Maduro, Diosdado y Padrino, tres pilares del régimen, no tienen motivos para resentir de gobiernos anteriores. Por ello, cuesta entender la persecución a los opositores y violaciones a los derechos humanos. Todo indica que es por perversidad,  ya que ninguno de los presos políticos representa un peligro para el régimen. También para amedrentar al resto de la población que evidentemente los rechaza.

Afortunadamente, quienes se entusiasmaron con este régimen ya se ha percatado de que no eran ciertas sus promesas y que ahora tienen problemas que no tenían antes, como  la inflación , escasez de gasolina, diesel, gas y agua, constantes fallas de electricidad, notable deterioro del sistema de salud y de la educación, por lo cual más de siete millones han decidido huir de Venezuela.  Quedó en el pasado el rechazo e incluso odio que expresaban en contra de los opositores.  Me permito relatar dos hechos  de ese antiguo odio. En octubre del 2003, varios miembros de  Gente del Petróleo fuimos a una Asamblea de Ciudadanos en Antímano. Nos falló el local, por lo que decidimos reunirnos en un modesto restaurante. Al correrse la voz, se presentó un grupo de fanáticos rojos para rechazar nuestra presencia. Para intentar calmarlos salí a la puerta a conversar, pero el más exaltado del grupo me gritó “nosotros no hablamos con musiú”.  Escribí  en El Universal,  que el no heredar la piel obscura timotocuica de mi padre, sino la blanca de mi madre,  me convertía en un musiú enemigo para esos intolerantes.

En otra ocasión, creo también en el 2003, protestábamos por una calle caraqueña y notamos a una abuelita de origen humilde con un cartelón que decía “hijos de inmigrantes de mierda”.  Esa pobre señora, ignoraba que Venezuela había logrado desarrollarse gracias a la gran contribución de los inmigrantes.  En otra oportunidad, en el llamado Catiazo organizado por Acción Democrática, los tupamaros hicieron disparos y cuando nos retirábamos apresuradamente, al pasar por un mercadito  nos lanzaron tomates y papas.

Felizmente la situación cambió. Hoy, ochenta y cinco por ciento de la población rechaza a Maduro y tiene esperanzas en que María Corina enrumbe al país. Sin embargo, todavía tenemos que buscar acercamientos con quienes fueron simpatizantes de Chávez o que siguen creyendo en las predicas del llamado Socialismo Siglo XXI.

Por otra parte, tampoco es procedente descalificar a dirigentes de la oposición por el hecho de no estar de acuerdo con algunas de sus decisiones.  He criticado  declaraciones y acciones de varios de ellos,  pero eso no los convierte en colaboracionistas del régimen.  Colaboracionistas son Gutiérrez, el burrito Martínez, Timoteo, José Brito y Luis Parra, entre otros.

Como dijo María Corina, “se cerró el ciclo del odio y de la división”, pero me permito agregar que hay que ponerle candado para que no se vuelva a abrir.

Como (había) en botica El doctor Pedro Pereira Almao, venezolano, despedido ilegalmente de Pdvsa Intevep, sigue destacando como investigador en la Universidad de Calgary, Canadá. Nuestro compañero José Tomás Pérez Rodríguez  resultó electo presidente de la Seccional Sur de Anzoátegui del Colegio de Ingenieros.  Excelente el artículo de Yeannaly Fermín en Runrunes sobre las violaciones a los derechos humanos en Venezuela en el 2023. Lamentamos el fallecimiento de Amelia Diaz, compañera de Gente del Petróleo y de Unapetrol ¡No más prisioneros políticos, ni exiliados!

 eddiearamirez@hotmail.com

Gráfica: Una de las varias agresiones a María Corina Machado.

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