Normalmente pensamos que la inflación es un fenómeno natural derivado de una etapa de los llamados ciclos económicos. Pero no es así siempre. La prueba más contundente es lo ocurrido en los países subdesarrollados y más específicamente, lo acontecido en Venezuela. La inflación de Venezuela obedece a estrategias muy bien elaboradas, de corte fascista o, en todo caso, inducida obedeciendo a políticas ideológicas de formación totalitaria leninista.
Voceros prominentes (Giordani, el ex presidente de PDVSA, el actual gobernador del Estado Miranda, entre otros) lo han señalado en términos muy didácticos, con aquello de que no se debe mejorar la calidad de vida del colectivo so pena de perder su adhesión política.
Utilizaron todos los medios a su alcance empezando por la destrucción del aparato productivo, la presión sobre ls demanda agregada y la dádiva del CLAP.
Ahora se habla de la inflación del dólar para ilustrar la pérdida del valor adquisitivo, permanente, de nuestro signo monetario. Ello obedece a que en la medida en que se deprecia el bolívar en esa misma medida se necesitan más dólares para adquirir los bienes cotidianos y, así mismo, como el dólar a sustituido al bolívar como medida de cambio, luego la explicación más fácil y expedita es esa: el dólar se encarece.
Señores, no hay inflación del dólar, lo que hay es una pérdida de valor del bolívar, inducida con miras al dominio total de la población.
La próxima semana hablaremos sobre la conceptualización de inflación, estanflación y los elementos intervinientes en ellos.
* Economista y Profesor Universitario