Del blog a un libro: Cuentos de Sobremesa del Toto Aguerrevere

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El lunes 8 de noviembre en la noche, el restaurant Lola de Altamira fue el escenario escogido para la metamorfosis de un blog en libro: Cuentos de Sobremesa. De la mano de Toto Agueverrere, salieron las notas que día tras día fueron llenando los ciberespacios del blog http://totoaguerrevere.blogspot.com. Y de una constelación de amigos, el empujón para verlos convertidos en un libro de 192 páginas.

Si tomamos las principales líneas del curriculum vitae del Toto, encontraremos a un aplicado señor que es Abogado y Licenciado en Estudios Liberales. Si leemos lo que escribe, nos damos cuenta que se dedica al humor, con buen humor. Lo que fue evidente en la presentación del libro, donde una legión de jóvenes seguidores de su blog ocupó todos los espacios y rincones de Lola, mientras Ana María Zubillaga hacía de maestro de ceremonias.

Es un libro que no tiene desperdicio: La Isla de la Totona, Guacamayas en el cielo, Quiero una mujer que le de Frío en las manos, ¿Quién le corta la pollina a Lila Morillo?, Ciudadano bájese del vehículo, y otros tantos hasta llegar a la última página.

El libro empieza por el final, a sugerencia del padre del autor: Mi papá no puede concebir que yo haya escrito un libro que no tiene final. «Toto -me pregunta-¿cómo va a saber la gente si el Harry Potter de tu libro vive o se muere si no se lo dices? Tiene toda la razón. En su honor le escribo un final a mis cuentos. De manera insolente 1o revelo desde un principio. Nadie debe ser obligado a estar en una conversación que no le interesa. Es mejor comenzar por el final para así poder arrimar la silla hacia el mejor de los cuentos.

Toto Aguerrevere dedicando los Cuentos de Sobremesa

Pero dejemos que sean las palabras del propio Toto, en su introducción al libro a título de agradecimientos, lo que nos perfile el estilo:

«¡APLAUUUUSOS!»

LA PERSONA QUE MENOS TUVO QUE VER EN LA producción de este libro fue Dios y aún así me parece justo darle un aplauso. Haber tenido el tupe de enviarme a este mundo con un gen capilar nefasto, hizo que me alejara de mi verdadera vocación -ser modelo del comercial de Pert Plus- y me sentara a buscar otro talento. Se lo acepto porque en verdad me gusta escribir. Ahora, si en otra vida no vuelvo reencarnado en e1 Capitán Cavernícola, voy a exigir que me aclaren 1os términos y condiciones de 1a fe.

Otro aplauso va para mi papá y mi mamá por haberme enseñado todo 1o que necesito saber sobre drama. Almorzar todos 1os días con Mr. Magoo y Margarita Gautier es un verdadero privilegio. Gracias por haber aceptado mi orden de no darme «ni un solo céntimo» para este proyecto. Me encanta que si he de fracasar por primera vez en 1a vida, 1o haga con mis reales. Mentira, gracias a mi papá por haber pagado Bs. 250 para 1os postres que salen en 1a portada.

Una orquídea de oro para Josefa Arevalo Guerrero -la Comae Josefa- por inspirar muchos de mis escritos. Colombia no sabe 1o que hizo al dejar ir a una mujer que llora cuando pierden 1os Yankees. Escribir un libro sin e1 consentimiento de una Coca Cola diaria «para mi Don Totín» hubiera sido humanamente imposible.

Una hurra para todos los personajes detrás de mis personajes en el blog, por dejarme contar sus historias sin permiso. Si alguna vez llego a ser famoso les envío un cheque con sus royalties. Ojo: si llego a ser famoso.

Ana María Zubillaga en el momento de presentar al autor y su obra

Aplausos para Ana María Zubillaga también conocida como «La Arriera» por haber sido la Peggy Guggenheim para este Jackson Pollock. Nadie sabe si tú fuiste editora, escritora, la fuente o el motorizado de este libro. Solo sé que compartir este proyecto a partes iguales contigo rompe el paradigma de que la mezc1a entre un Branger y una Zuloaga es el único artefacto marca ACME que le falta al Coyote para descuartizar al Correcaminos.

Por ultimo -«Levántate abuela que este aplauso si va en serio»- un standing ovation a Maiskell Sánchez par haberse sentado conmigo a corregir los textos y ser la fotógrafa oficial de la portada. Eres la prueba más fiel de que la amistad no se carga a la tarjeta de crédito. Gracias por enseñarme a escribir. Eres más indispensable en mi vida que un lápiz Mongol.

Toto

12 comentarios para “Del blog a un libro: Cuentos de Sobremesa del Toto Aguerrevere”

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