Cuidado con las Inversiones en el Exterior

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"Han habido famosos casos de estafa donde ofrecen rendimientos muy por encima de lo que cobran los bancos. Montan una pirámide, captan mucho dinero y luego desaparecen con el dinero de los incautos."

por Oscar Villalón, MBA.

Como medida de protección del patrimonio familiar, muchas personas tienen ahorros en el exterior y buscan no solo cuidarlos sino también obtener alguna rentabilidad por ellos. Lamentablemente en estos momentos, por la crisis global, las rentabilidades son prácticamente nulas y los riesgos están en todas partes, sobre todo para quienes no son del área de economía y finanzas.

En primer lugar se debe tener presente que siempre la rentabilidad y el riesgo van en el mismo sentido. Las inversiones financieras de menor riesgo siempre tendrán una rentabilidad baja, toda vez que habrá muchas personas interesadas en invertir en ellas. Aquí se incluyen los títulos valores que emiten los países, las instituciones de servicios públicos y grandes empresas multinacionales. Rara vez estos títulos caerán en default y la recuperación del capital invertido es muy segura.

Adicionalmente los títulos valores son evaluados por empresas calificadoras de riesgos, que con procedimientos muy técnicos, le asignan categorías de A, AA, AAA, B, BB, BBB, entre otras, según la fortaleza del emisor del título. Aquí también funciona eso que a mejor categoría, menor riesgo y también menor rentabilidad. Han habido casos de títulos emitidos por países muy sólidos que han pagado cero interés y aún así se han vendido rápidamente. Son un refugio contra el riesgo, no para obtener rentabilidad. Por el otro extremo, los poquísimos países que han caído en default tienen que ofrecer altísimas rentabilidades para que alguien se arriesgue a invertir en ellos.

Por el lado de las empresas sucede exactamente lo mismo: empresas muy fuertes  con buena calificación de riesgo se permiten pagar rendimientos muy modestos y colocan totalmente sus emisiones. Sus compradores son mayormente institucionales como bancos, compañías de seguros, fondos de pensiones. Las empresas más débiles que también participan en el mercado de capitales, son calificadas como de mayor riesgo y tienen que ofrecer mayores intereses para poder colocar sus emisiones de papeles. Esto no significa que no vayan a honrar sus compromisos, probablemente lo hagan correctamente, sino que existe algún riesgo de que no lo hagan oportunamente. Un parámetro mínimo que se debe observar es la comparación con la tasa activa bancaria. Lo razonable es que la empresa pague menos que la tasa que le cobren los bancos, para obtener de esta manera alguna economía en el coste financiero. También deben ofrecer algo más que la tasa pasiva que paguen los bancos a sus ahorristas para estimular a estos a arriesgar en la empresa en vez de colocar su dinero en la banca. Desde este punto de vista sería muy raro que una empresa ofrezca una tasa de rendimiento superior a la tasa activa bancaria. La pregunta obvia sería ¿y por qué no le piden dinero al banco en vez de pagar más que lo que este les cobraría? Esto llama de inmediato a la desconfianza. Han habido famosos casos de estafa donde ofrecen rendimientos muy por encima de lo que cobran los bancos. Montan una pirámide, captan mucho dinero y luego desaparecen con el dinero de los incautos. Si la gente se hiciera esta pequeña reflexión, evitaría caer en estos fraudes. Pero como dice el refrán, la ambición rompe el saco.

Dentro de Venezuela el inversionista financiero tiene más información sobre estas variables y puede tomar algunas previsiones para proteger sus ahorros. Pero cruzando la frontera, la cosa se complica y los riesgos son mayores. Se tiene clara la rentabilidad ofrecida, pero los riesgos no son tan claros. Sin embargo, el principio es siempre el mismo: rentabilidades altas van asociadas a riesgos altos en tanto que rentabilidades bajas van asociadas a riesgos bajos. Pero este axioma tan elemental parece olvidarse frente al espejismo de grandes ganancias. En Venezuela hubo miles de personas que perdieron casi la totalidad de sus ahorros externos en el Stanford Bank de la isla de Antigua. No advirtieron que detrás de esas altas tasas de interés había también un alto riesgo. Muchos mas hubo en Nueva York, que creyeron durante décadas en los altos rendimientos de Madoff sin advertir el alto riesgo que corrían. Finalmente este explotó y su pirámide quedó al descubierto. Algo parecido sucedió con Lehman Brothers y otros en la crisis del 2008..

El otro elemento a considerar es la teoría del portafolio de inversiones. Se parte de la premisa que no es bueno colocar todos los huevos en la misma canasta. Si se cae, se rompen todos. Llevado al plano de las inversiones financieras externas, significa que no es recomendable colocar todo el dinero en un solo instrumento; ni siquiera en dos; ni siquiera en tres. No todos los títulos valores se verán afectados en último término por el riesgo de default, sino solo algunos. El colmo de la mala suerte sería que este riesgo afectara justo a la única inversión que hemos elegido. Por lo tanto, mientras más diversificada esté la cartera de inversiones, menor será el riesgo del portafolio. La mala suerte podrá afectar a uno o dos títulos, pero no a todos.

Desde el punto de vista de la variabilidad de su rendimiento, las inversiones financieras se pueden clasificar en renta fija y renta variable. Las primeras están constituidas por títulos valores con una tasa de interés fija que, si se mantienen en cartera hasta su maduración, van a generar un rendimiento que se conoce de antemano. En cambio las de renta variable son generalmente acciones, que naturalmente no tienen vencimiento y cuyo precio varía todos los días en el mercado de capitales. Con ellas se puede ganar o perder, mucho o poco, según el comportamiento del mercado de capitales. Un portafolio de inversiones equilibrado tiene tanto renta fija como variable. El predominio de una o de otra depende de la mayor o menor aversión al riesgo del inversionista. El premio Nobel de Economía Milton Friedman decía en una de sus obras que la aversión al riesgo dependía de la edad del inversionista: los jóvenes tienden a arriesgar mucho, en tanto que los viejos no quieren arriesgar nada. A los primeros les queda tiempo para recuperarse si incurren en pérdidas, en tanto que a los segundos no. Por lo tanto, lo primero que debe plantearse el inversionista es si va a arriesgar mucho o poco con su portafolio de inversiones.

De cualquier manera, como en todo, lo recomendable es recurrir al consejo de especialistas que nos den una explicación razonada de las mejores opciones de inversión tanto en rentabilidad como en riesgo. En las principales plazas de los mercados de capital de Europa existen Bancos de Gestión de Inversiones de larga data que tienen calificados analistas que están estudiando el comportamiento de los mercados en tiempo real y ofrecen a sus clientes muy buena información acerca del comportamiento de diferentes títulos valores en todo el mundo. Y no hace falta ir hasta allá: la comunicación se puede hacer fácilmente a través de la red.

Agosto 1°, 2010

2 comentarios

  1. El mercado de inversiones es muy variado y arriesgado, pero en la medida como nos sepamos proteger, no arriesgándonos con inversiones muy rentables y de mucho riesgo y bien asesorados por expertos que vigilan el comportamiento de los papeles, podemos lograr mantener nuestras inversiones a buen resguardo. Buenos consejos y muy acertados como siempre los que da el Dr. Villalón

  2. Cada vez se hace más complejo invertir, paradójicamente cuando más información existe de mercados, valores y todo tipos de variables macroeconómicas, las cuales muchas veces realmente no ayudan sino a desinformar, hay que manejar el oficio y la información no sólo de la empresa en si donde se va invertir, muchas veces hay que manejar a nivel globalmente el sector, expectativas de crecimiento, rentabilidad, etc…..En mi criterio unos de los elementos que debe considerarse es el tiempo que se desea mantener la inversión, generalmente quien desea obtener un buen rendimiento debe esperar períodos medianamente largos para poder recoger la ganancia, quien no lo hace así generalmente termina recogiendo pérdidas, buen artículo Lic.Villalón

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