Carlos Ruckauf: Democracia o dictaduras

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Por Carlos Ruckauf

“Una Nación sin elecciones libres es una Nación sin voz, sin ojos y sin brazos.” Octavio Paz Los días 9 y 10 de diciembre, 110 gobiernos democráticos (entre ellos Argentina) están invitados a una Cumbre sobre la Democracia, sus amenazas y problemas.

Días atrás, “voceros del gobierno” dijeron que el presidente Alberto Fernandez estaba dudando de participar “para no irritar a China”.

El pueblo argentino tiene, es natural, diversas ideologías, pero -salvo sectores marginales- ha optado por la Democracia.

La actual administración tiene todo el derecho de realizar negociaciones económicas y comerciales con gobiernos autocráticos, pero no a negar nuestra pertenencia al conjunto de los países democráticos.

Por el contrario, debe participar y usar esa oportunidad para condenar, de una vez por todas, a las sangrientas dictaduras de Venezuela y Nicaragua.

Muerte, prisión, torturas o exilio son las alternativas que ambos “gobiernos” ofrecen a sus pueblos.

De tal drama dan testimonio personajes que acompañaron ideológicamente esas revoluciones en el pasado.

La ex presidenta socialista de Chile, Michelle Bachelet, la ex Fiscal General de Hugo Chávez, Lucia Ortega y el marxista ex vicepresidente de Nicaragua, Sergio Ramírez (1985 a 1990).

Bachelet sobre Venezuela ha dicho: “Uso excesivo de la fuerza, política reiterada de detenciones arbitrarias, tortura y ejecuciones extrajudiciales”. Ysobre Nicaragua “la violacion de las garantías fundamentales se ha agudizado de manera alarmante, no se observan avances en la situación de los derechos humanos… cientos de personas permanecen detenidas por disentir con el Gobierno y hay una perpetuación de la impunidad y nuevas violaciones de derechos humanos”.

Lucia Ortega, ex mano derecha de Chávez, denunció a Maduro y Diosdado Cabello ante la Corte Penal Internacional por “delitos de lesa humanidad, asesinatos, torturas, encarcelación y un ataque sistemático contra la población civil”.

La ex Fiscal General fue, también, la iniciadora de una causa por corrupción contra Alex Saab, hoy preso por lavado de dinero, quien le vendía con grandes sobreprecios comida y medicamentos a Venezuela.

Maduro le inventó un cargo diplomático (pese a ser extranjero) a este delincuente, con el objeto de que intentara evitar la extradición solicitada por una Corte de Nueva York.

Sergio Ramírez, un luchador contra la dictadura de Somoza, miembro de la Junta de Gobierno sandinista y luego vicepresidente de Daniel Ortega, hoy lo critica así: ”La dictadura de la familia Ortega me ha acusado ante su propia Fiscalía y ante sus propios jueces, de los mismos delitos que me acusaba Somoza, por las mismas acusaciones se encuentran presos en las mazmorras de la dictadura muchos nicaragüenses dignos y valientes”.

Ramírez, Premio Cervantes de Literatura, quien no ha abjurado de su marxismo, define magistralmente al matrimonio que esclaviza a la patria de Rubén Darío: “Las dictaduras carecen de imaginación y repiten sus mentiras, su saña, su odio y sus caprichos”.

Son miles los pronunciamientos sobre ambas dictaduras.

Es lamentable que nuestro Gobierno aún dude.

Conviene recordar a Nelson Mandela: “Los países que, con la excusa de la no intromisión en los asuntos internos de Sudáfrica, se niegan a condenar el apartheid ayudan a nuestros verdugos y olvidan que, privar a las personas de sus derechos humanos, es poner en tela de juicio su propia humanidad”.

(*) Político argentino del Justicialismo, ex gobernador bonaerense y ex canciller. Columnista del Clarín de Buenos Aires.

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