Al escándalo venezolano se sumó Rusia, Ucrania y China

Por Eduardo Martínez

Ha sido el factor sorpresa lo que no ha faltado en la última semana. No hemos dejado de sorprendernos ante el escándalo tropical que siguió a la quiebra de bancos en California (EEUU) y Suiza. Altos jerarcas y enchufaos cayendo en desgracia en la Venezuela de los trapos rojos.

Sin embargo, la caída de trapos sucios que se vinieron abajo -y se siguen cayendo- ha ido más allá de lo que podíamos imaginar. No han parado de caerse, y por lo visto, que se sigan cayendo.

¿Quién iba a pensar que unos bancos -desconocidos para nosotros- en su caída se llevarían al superintendente de criptoactivos venezolano, al ministro del petróleo y vicepresidente sectorial del régimen de Maduro, y a varias decenas de altos funcionarios que manejaban petróleo, sus exportaciones y movían el dinero? Increíble, pero cierto.

Por otra parte, ¿qué tienen que ver los constructores de los edificios de lujo de Las Mercedes en Caracas, con este escándalo? Porque de que están presos, están presos.

Interpretando el ruido de las piedras

“Cuando el río suena, es porque piedras trae”, advierte un viejo dicho. El problema es que, desconociéndose el contexto del dicho, a veces no logramos comprender el significado ni la magnitud de esas piedras.

Hace unas semanas, exactamente el 13 de marzo, publicamos en este portal que “Venezuela es un hervidero de rumores

En esa nota señalamos que “Los decires son muy concretos. Todo apunta al vértice del más alto gobierno. No se usan verbos condicionales o hipotéticos… “el jefe tiene cáncer”, “en 25 días suben a la Meléndez a la Vicepresidencia”, “el Padrino no acepta el cargo”, “de los hermanos Rodríguez, a uno no lo aceptan, el otro está muy enfermo”, etc. Etc”.

En la semana que siguió, no quisimos hacernos eco de rumores -de presunto origen de mandos medios y altos de la oficialidad. Por una parte difíciles de confirmar. Por la otra, de terreno movedizo. ¿Saldría de un laboratorio con fines represivos? No sabíamos.

Hasta que, la súbita destitución y detención de Joselit Ramírez -superintendete de Sunacrip- desató una ola represiva intra-gubernamental, y de informaciones provenientes de las más altas esferas de gobierno. Lo que se llevó por delante a Tareck El Aissami.

Lo que siguió, en la semana pasada, ya no fueron rumores ni grabaciones del presunto descontento militar. Por el contrario, fueron fotografías y videos de los procedimientos policiales desplegados por la razzia de allanamientos y detenciones.

De lunes a viernes, estos sucesos fueron debidamente informados por el fiscal general, Tarek William Saab. Con lo que dejaron de ser rumores.

Las informaciones

De todo lo sucedido, de una abundancia que no para, tal vez las explicaciones de la caída de Joselit y su presunto modus operandi, así como las presuntas incautaciones de dinero en efectivo, sean las más importantes.

Sobre los manejos de criptoactivas, parece que era la infraestructura financiera para negociar petróleo -presuntamente- violando las sanciones internacionales impuestas a Nicolás Maduro, empresas del Estado y los jerarcas y enchufaos.

Con la quiebra de los criptobancos, se habrían perdido miles de millones de la venta del petróleo. Solo que, para nuestra sorpresa, se coló la información que los intermediarios se habrían quedado con los dólares en un orden 21 mil millones, ratificados por uno de lo más connotados abogados del régimen, Herman Escarrá, quien además se atrevió a señalar que pudieran ser más.

En el fin de semana, el afable Escarrá trataría de rectificar. Probablemente a raíz de una llamada de las altas esferas. Por lo visto, se le habría ido el yo-yo.

En cuanto a los bienes, se habla de más de 100 vehículos de alto precio en los estacionamientos de edificios de reciente construcción en la urbanización Las Mercedes, de Caracas. Así como también, de la incautación en esos espacios de dinero en efectivo.

Son los casos que, en dos operativos, de más de 30 millones de dólares pertenecientes a dos hermanos detenidos; y al descubrimiento de 16 paletas con pacas de dólares, de aproximadamente 1,6 metros de altura. Todavía lo debieran estar contando.

El piquete ruso-ucraniano

Sin embargo, no carece de importancia -sino todo lo contrario- que la noticia más estrepitante, y que para los pelos de punta, la fuga de su arresto domiciliario en Milán, Italia, del empresario ruso Artem USS.

Este ciudadano ruso fue detenido en Italia por pedido de los Estados Unidos en octubre del 2022. Y estaba a la espera que los tribunales italianos decidieran su extradición para er juzgados en EEUU. Apenas se decidió su extradición, Artem rompió el  brazalete electrónico y se fugó.

Lo que más impresiona de este ruso, su detención y fuga, es que dibuja sobre el globo terráqueo los hilos de una conexión inimaginable: Rusia – China – petróleo – Venezuela – tecnología militar – EEUU – misiles – Ucrania. Por lo visto, ni en una película de espionaje de Hollywood.

Marzo: Mes de escándalos

Estos sucesos dejan al mes de marzo como el “Mes del escándalo y la danza de miles de millones”. Se nos olvidó que era el mes de declarar los ingresos al impuesto.

Y como son pendejos los que pagan, y los caídos en desgracia venían siendo descarados, no sería extraño que todavía pueden ser capaces de declararse en bancarrota,  y hasta registrar el dinero y los bienes incautados: “como una perdida” en sus declaraciones de impuestos.

editor@eastwebside.com

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