36 Crónica de guerra: El frente se derrumba

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Por Eduardo Martínez

El cambio de reclusión de Leopoldo López, de Ramo Verde a su casa de habitación, confirma la especie de que el asesinato de David José Vallenilla en la cerca de la base aérea de La Carlota el 22 de junio, marcó un punto de inflexión en la crisis venezolana.

Los mandos militares, que se habían mantenido al margen de las refriegas callejeras, se habían visto obligados a tomar cartas en el asunto.

Por primera vez, integrantes de alguna de las tres fuerzas consideradas realmente militares -en este caso de la aviación- se habían involucrado directamente en violaciones de derechos humanos de manifestantes pacíficos.

Ese crimen abrió un hueco en la línea de defensa del régimen. Hasta el momento solo la Guardia Nacional Bolivariana se había manchado las manos de sangre.

A partir de esa fecha el régimen de Nicolás Maduro empezó a ver como la rebelión civil tomaba cuerpo en las zonas populares, receptoras de las migajas que una revolución como esta puede tirar a los menos favorecidos.

A 100 días del inicio de la confrontación, la reculada de Maduro se percibe en todo el frente de guerra, tanto geográfico como sectorial.

En las guerras, los primeros retrocesos pueden ser estratégicos. Pero con la arremetida de las fuerzas contrarias la retirada en aumento termina en el caos. La desorganización y las deserciones se multiplican hasta que llega un momento en que esos ejércitos -el que trata de avanzar y el que huye a toda carrera- se tropiezan entre si.

Ese momento parece haber llegado a esta guerra poco convencional. Los jerarcas sacan a sus familias del país hacia otros países. Luego seguirán ellos, mientras el personal de tropa –ese que cree luchar por ideales- se queda para recibir en carne propia la derrota y la final entrega.

Canadá, España y Rusia serán esos lugares de exilio dorado para unos posos. Les acompañarán los bolichicos y los enchufados, quienes ya tienen tiempo merodeando esos lugares, luego de salir a toda prisa de los Estados Unidos.

El periodista Rafael Poleo insistió en las últimas horas en que el chavismo se disuelve. Buena observación. Las aguas y un nuevo aire que ha impulsado la gente de bien, y sobre todos los jóvenes, ha penetrado el entramado de una revolución que hizo suya el fracaso hasta en lo que Venezuela había sido exitosa.

Correr para salvar el pellejo, parece ser el norte. El frente de guerra se derrumba para el régimen, y solo les queda la represión para parapetar su huida. Los pendejos se quedarán.

Julio 9, 2017.

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