“Visión Venezuela Industrial 2025-La Ruta”: propuesta de Conindustria por un mejor país

juan-pablo-olalquiagaLa meta de un país industrializado, con empleos productivos y que genere internamente la mayor parte de los bienes y servicios que demanda el consumidor, proyecta “Visión Venezuela Industrial 2025-La Ruta”, plan de acción abordado desde hace tres años por los miembros de la Confederación Venezolana de Industriales, organismo que este lunes instaló en Caracas el Congreso Conindustria 2015, en el marco de los 45 años de su fundación.

Al asumir como nuevo presidente de Conindustria para el período 2015-2017, el ingeniero químico Juan Pablo Olalquiaga, se refirió a los factores que se requieren para alcanzar las metas trazadas: “Lo primero, claridad en la política económica que vamos a tener, una política económica concertada; y lo segundo: vista la inoperancia del centralismo y de los controles excesivos que tiene Venezuela, dar un vuelco hacia una libertad que permita que, teniendo muchos menos controles y muchas menos regulaciones, las empresas puedan tener certidumbre como para poder invertir y levantar la producción a los niveles que hacen falta para satisfacer la demanda a los sectores consumidores”, manifestó quien fuera director de la Asociación Química y Petroquímica.

“La industria está trabajando en una circunstancia muy disminuida. Para que la industria funcione hacen falta tres cosas: materia prima, maquinaria y mano de obra. La materia prima no la estamos teniendo, no se ha podido importar nuevamente lo que se necesita y con muchas dificultades estamos teniendo una materia prima venezolana. Tenemos, por otra parte, una maquinaria muy limitada por cuanto todo no se tienen todos los repuestos y consumibles”, agregó el ingeniero, quien estimó que, en referencia a la mano de obra, el entorno laboral se había sustentado en leyes que conducían a la baja productividad.

“Ningún industrial quiere parar la producción. Ciertamente se ha venido  trabajando con unos niveles de producción muy bajos y que en forma alguna pueden satisfacer las necesidades de los  consumidores. Es difícil hacer inversiones en un ambiente en el cual no se tiene certeza de que las compañías vayan a poder seguir adelante. Entonces, yo diría que las inversiones están relegadas para un momento en que se tenga la percepción clara de cuál es la política económica que tenemos por delante”, indicó Olalquiaga, destacando, igualmente, que los tipos de cambio hacían difícil poder anticipar las inversiones en un ambiente de escepticismo como el actual.

Olalquiaga dijo que la inflación en Venezuela era producto de la emisión inorgánica de dinero. “En los últimos doce meses la masa monetaria ha crecido en 70 %. En la medida que se tiene dinero circulante en la calle y no tienes artículos porque la producción ha disminuido, no tienes productos a los cuales esa plata pueda acceder, pues lo que funciona es la ley de la oferta y la demanda: mientras menos oferta tienes y hay más demanda los precios van a ir subiendo. En Venezuela, en la medida que no se detenga la emisión inorgánica y se adecúe al tamaño real de la economía, vamos a seguir teniendo inflación”, aseveró.

Finalmente, en sus declaraciones, Juan Pablo Olalquiaga, nuevo presidente de Conindustria, se preguntó por qué el Gobierno Nacional tenía que ir a Brasil “a buscar productos allá cuando aquí estamos con las manos abiertas para producir”, informando, sin embargo, que en lo que ha transcurrido de año el sector no se había reunido todavía con el Ejecutivo.

Se debe consensuar para institucionalizar al país emprendedor

Durante su discurso de entrega de gestión bienal como presidente de Conindustria antes de entregar las riendas a Juan Pablo Olalquiaga, Eduardo Garmendia se refirió a la necesidad de consensuar para institucionalizar a la Venezuela emprendedora, productiva, comprometida con el mercado nacional aunque también exportadora.

“Podría afirmar que ‘Venezuela Industrial 2025-La Ruta’ es el único proyecto real que hoy tenemos los industriales venezolanos con una visión realista que asume la productividad como elemento fundamental para poder participar en el contexto global de las naciones”, manifestó Garmendia, quien hace dos años accedió a la jefatura de Conindustria procedente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos y de Minería.

“La gravedad de la economía en general y de nuestro sector en particular es de tal magnitud, que el correctivo necesario es de grandes dimensiones, exige una profunda revisión institucional, requiere hablar y decidir sobre gobernabilidad, buscar y conseguir el indispensable equilibrio y disciplina fiscal, así como devolverle vigencia a los derechos de propiedad”, dijo el titular saliente de la cúpula manufacturera.

En su alocución, el ingeniero metalúrgico hizo un diagnóstico de la situación vigente, en la cual las empresas se resienten de las consecuencias de un proceso de recesión: “En todos los ámbitos de nuestra economía se identifican déficits y desequilibrios acumulados. Sin carga ideológica alguna, sin sesgo político partidista, todos reconocemos una difícil situación para atender las fuerzas internas y encarar las cuentas externas”, estimó.

Para el ingeniero industrial, el fenómeno inflacionario castiga a todo proyecto empresarial o industrial, “una tendencia con elevada incertidumbre que compromete cualquier sostenibilidad”, agregó.

“Observamos una lenta, sostenida y costosa destrucción de las cadenas de valor en todo el sector industrial. Cadenas de valor que se alimentaban de la competencia, de la diversidad, del diálogo transparente entre actores, tanto públicos como privados, llevando productos al consumidor final, a todos los venezolanos. Pero ya no”, apuntó el ejecutivo.

Garmendia recordó que, además de la caída de los precios petroleros – incidencia importante al ser la industria de los hidrocarburos un “indispensable motor” del sector y subsectores insertos al ámbito respectivo -,  los empresarios venezolanos debían luchar con el mercado cambiario de tres tasas establecidas por el Gobierno y un mercado negro.

“Junto a ello, se nos presentan unos esquemas insuficientes de administración y liquidación de divisas para el sector privado, mostrándose las asignaciones en franca caída libre”, dijo el presidente saliente de Conindustria, quien enfatizó que para abril último hubo una reducción de asignaciones de divisas oficiales de 48,9 % con relación al mismo mes de 2014, de acuerdo con la firma Ecoanalítica.

Garmendia acotó que junto a la disminución de materias primas e insumos  extranjeros se presentaba el “manejo irresponsable” de las industrias proveedoras de materias primas.

Denunció que esta irregularidad en el suministro al sector transformador se acentúa por la negativa de las autoridades nacionales al diálogo con los sectores productivos.

Escasez promedio de 79, 9 % en ocho de los principales rubros alimenticios (fuente: Datanalisis, marzo 2015), y economía con ritmo de inversión cada vez menor durante los últimos seis trimestres, contabilizado hasta marzo del año pasado (fuente: BCV), son otras variables negativas que incluyó en su alocución Garmendia.

“Si tomamos como referencia el cierre de 2007, encontraremos que el volumen de inversión acumulado hasta 2014 nos coloca en una situación inferior a 2007; es decir, el stock de capital que sostiene la dinámica productiva es menor que hace siete años”, puntualizó el orador.

Este tema se refleja en la evolución del Producto Interno Bruto manufacturero, cuyo comportamiento reciente es sintomático de la crisis que estamos viviendo, concluyó el presidente saliente de Conindustria, ingeniero Eduardo Garmendia.

“Nuestro sector industrial ha sido sometido, progresivamente, a un proceso de aislamiento dentro de la relación amigo-enemigo que se concreta a través de muchos de los componentes de lo que hemos llamado ‘El Cerco Industrial’”.

Debe romperse el paradigma de que no se puede trabajar en conjunto

Con el señalamiento, Oscar Machado, primer vicepresidente de Conindustria, y quien antecedió en el derecho de palabra al titular saliente Eduardo Garmendia, acentúo su intervención sobre las “Complejidades y Oportunidades en la Ruta 2025”.

En el Congreso de Conindustria 2015, efectuado en el hotel Eurobuilding, Machado trazó líneas para el sector de cara a superar el aislamiento y romper el paradigma de que no se puede trabajar en conjunto, convencido de que tal objetivo será factible gracias a la interacción y el intercambio para generar una visión compartida y una agenda coordinada con todos los actores sociales.

En su diagnóstico, Machado distingue la industrialización de la reindustrialización: la primera conlleva una profunda y larga recesión en la actividad económica, desmantelando una parte sustancial del tejido industrial y pérdida de energía en la dinámica productiva; la segunda plantea una agenda referida al potencial asociado con el impulso a sectores actualmente no establecidos o que no han tenido apoyo o diseños de políticas públicas verticales.

Mencionó Oscar Machado que durante los últimos años en Venezuela las normativas y medidas de control han afectado la actividad productiva industrial. “Todo un bosque de controles y normas, una estrategia de intervenciones por las vías de hecho y una omnipresencia en nada productiva del Estado en todos los órdenes de la vida económica e industrial”, aseverando que de esa manera se desmantelaron los incentivos para acometer inversiones.

Fuente: Conindustria

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