Ignacio Contreras: EL POPULISMO RADICAL

ignacio-contreras-2por Ignacio Contreras 

El triunfo de Donald Trump ha traído de nuevo el tema del populismo a las academias, a los debates políticos y a la prensa. No hay día que no se hable de populismo. Ya sea en Grecia, Francia, Rusia o ahora en Estados Unidos. La victoria del Brexit o el impacto de Podemos en España tienen ese mismo origen.

En Venezuela tenemos viviendo ya casi 2 décadas bajo el yugo del populismo que se ha impuesto violentamente creando una turbulencia política que altera el ambiente y pone en peligro los fundamentos de la democracia.

Asociábamos el populismo a las políticas económicas de Estado redistributivas, nacionalistas e inclusivas. Y lo interpretábamos como una estrategia errónea de desarrollo que enfatizaba el crecimiento y la distribución del ingreso del Estado, pero que no tomaba en cuenta el riesgo de la inflación, déficit financiero y las limitaciones externas. El populismo ciertamente subraya el crecimiento a través de políticas a corto plazo.

Pero ahora el populismo más que un fenómeno económico, es un fenómeno social y político.

Los rasgos más relevantes del populismo son los siguientes:

  1. La existencia de un discurso anti político. Este mensaje aparece como la columna vertebral de la convocatoria. El socialismo es utilizado para llenar un espacio de rechazo y descontento social a la actividad política tradicional y como instrumento de justicia social.
  2. La comunicación política en un estilo mediático: el populista se apodera de la palabra, conversa con el pueblo de manera constante. Prescinde de las instancias regulares de mediación, buscando el dialogo directo. Para eso utiliza los recursos disponibles del Estado. Desde afuera la visibilidad de estos planteamientos populistas y anti sistémicos inciden notablemente en la fuerza de los actores políticos. El populista fabrica la verdad.
  3. El populismo recurre a la movilización y a la violencia agitativa mediante el uso discrecional de los recursos públicos.  La plaza pública se convierte en un circo. El respaldo social al discurso es trascendental para el populismo. La organización social se convierte en una estructura de intimidación y ataque.
  4. Uno de los vehículos emocionales que el populista establece con el pueblo es el nacionalismo. La retórica nacionalista. La asociación con héroes históricos de la república,  o la exteriorización de las responsabilidades a un enemigo exterior, “culpa del imperio”, “el neoliberalismo” e instruir esa confrontación como una proeza histórica.
  5. El caudillismo. La conducción personalizada. La historia de Venezuela nos muestra 2 constantes: Caudillismo y Populismo.  La figura del hombre providencial que va resolver todos los problemas de su pueblo. Pero existe un elemento constitutivo que es el carisma, lo que significa que la fuerza de la personalidad crea una relación estrecha entre el líder y sus seguidores. El caudillo demanda incondicionalidad a sus seguidores, así no sean coherentes sus políticas.
  6. El populismo no tiene ni límites ni control. Usa la constitución a su antojo. Desconoce los otros poderes. Politiza el sistema judicial, en particular las altas cortes. Busca la deslegitimación de los poderes no afectos. Y descalifica a los Partidos Políticos de oposición.
  7. El erario público se convierte en patrimonio privado. El populista se embarca en proyectos gloriosos o importantes y reparte directamente la riqueza.

El populismo está de vuelta. Ha regresado a la discusión pública como una amenaza a la democracia y al Estado de derecho. Es momento de detenerse y revisar.  El populismo como fenómeno político ha recibido poca atención por la comunidad en la región. El dinamismo e inestabilidad del fenómeno hace difícil su observancia y evaluación. Y es relevante, aunque de naturaleza equivoca, que siempre trae la lucha de clases, la inclusión y la justicia en su discurso. Los conceptos de “demagogia”, “autoritarismo”, o “nacionalismo” ahora son partes integrantes cuando uno descompone el populismo.

Hoy en día el populismo se ha desarrollado tanto que es una estrategia política relacionada con los métodos y los instrumentos para acceder al poder, ejercerlo y retenerlo a través del tiempo.

Infectados ya del virus populista, sufrimos una larga crisis económica y una carestía de las formas democráticas, Venezuela debe de servir de alerta al mundo entero ante el rebrote del populismo con inusitada fuerza.

Particularmente podamos no estar de acuerdo en lo que sea populismo. Puede ser una ideología, una estrategia o un estilo, una práctica. Pero lo que si debemos estar juntos es en observa la forma en cómo se manifiesta y enfrentarlo toda vez que su objetivo es el asalto al poder y su preservación.

@icontrerascasas

(Director Nacional de la Federación de Politólogos de Venezuela

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