Charito Rojas: Halloween opositor

Por Charito Rojas

“El opresor no sería tan fuerte si no tuviese

cómplices entre los propios oprimidos”.

Simone De Beauvoir (1908-1986),

filósofa francesa defensora de los derechos humanos.

“Así como la vida se ha ido degradando en Venezuela, también las elecciones se han ido degradando” , afirmó Julio Borges, presidente de la Asamblea Nacional, cuando anunció que su partido Primero Justicia no participaría en las elecciones municipales. Al partido aurinegro le “tumbaron” su único gobernador electo, Juan Pablo Guanipa (Zulia), cuando se negó a juramentarse ante la ANC, que inmediatamente lo destituyó, sin permitirle asumir el cargo para el que lo eligieron los zulianos.

Inmediatamente reaccionó Henry Ramos Allup, quien bajo fuego cruzado, cargó con todas las culpas de que los cuatro gobernadores adecos salieran a juramentarse ante la ANC y luego visitaran a Maduro en Miraflores. De héroe a villano en una sola jornada, el líder adeco dijo que “en esta oportunidad y en estas condiciones no vamos a participar” , tratando de capear la rabia desatada en la oposición contra la tolda blanca y su líder.

Henrique Capriles, furibundo, dijo que no se sentaba en la misma mesa que Ramos Allup, María Corina decía “se los dije” y Voluntad Popular por boca de Freddy Guevara anunció no solo que no participaría en los comicios municipales sino que quien se presentara como candidato quedaba expulsado del partido naranja. Desde su prisión domiciliaria, Antonio Ledezma, también sumó a Alianza Bravo Pueblo al abstencionismo partidista.

La pérdida de las gobernaciones, cuando se tenían votos y razones suficientes para ganarlas, desató un tsunami de acusaciones, la mayoría viscerales, de los opositores contra sus líderes, mientras el régimen se relamía viendo la implosión de la Unidad. Momento ideal para adelantar unas elecciones municipales y así terminar de destruir la MUD, que ha sido el objetivo permanente del gobierno totalitario.

La humillante juramentación ante la ANC, alegando que debían hacerlo para poder investirse, fue el golpe final para la oposición. La destitución del gobernador electo del Zulia, quien prefirió no juramentarse y salvar así su honor, fue la demostración final de que el gobierno hace lo que le da la gana, pasando por encima de la constitución VIGENTE y de la sagrada voluntad expresada en las urnas, utilizando a una ANC psuvista que no es más que un órgano espurio para ejecutar desmanes a cuenta de una supraconstitucionalidad ilegítima. La mesa unitaria jamás tomó en serio la amenaza presidencial de que los gobernadores se juramentarían ante la ANC porque de lo contrario los destituirían y no tuvo respuesta ni plan ante tal escenario.

Ante esto, la respuesta de líderes y una buena parte de la oposición es retirarse de la contienda, abstenerse de participar, lo cual significa la entrega de las 335 alcaldías al chavomadurismo. En un par de meses, la oposición retrocedió años en su meta de sacudirse a un gobierno corrupto que ha arruinado al país, a las familias, al empleo, que ha robado la calidad de vida, que somete al hambre y la enfermedad a todos los venezolanos. No votar no aportará nada a la oposición, como lo mostró la pérdida de gobernaciones que se pudieron ganar. Los partidos dicen que no participarán si no se cambian las condiciones electorales. En todos estos años esas condiciones han empeorado, la AN no ha nombrado nuevas rectoras que sustituyan a las que tienen el periodo vencido y en el caso que lo hagan, allí estará la ANC para impedir el relevo de tan eficientes colaboradoras.

Los organismos internacionales tienen la lupa puesta en Venezuela. La OEA ha realizado 7 audiencias con familiares de presos políticos y víctimas del régimen. El Europarlamento otorgó el Premio Sajarov a la oposición venezolana por su lucha democrática. El Alto Comisionado para los DDHH de la ONU presiona al gobierno para que permita una visita de observación al país. La justicia norteamericana está persiguiendo y apresando a funcionarios corruptos. Las sanciones acorralan al régimen, que está quemando activos, empeñado el oro, arrendando refinerías, buscando oxígeno para que la economía no lo ahorque.

Más allá de la hora loca que tienen en estos momentos los políticos, absteniéndose o lanzándose al ruedo electoral, más allá del festival de brujas y ratas que atormentan las redes, está la crudeza de la realidad que nos pone a contrarreloj para darle velocidad a las acciones: Cáritas denuncia que más de 300.000 niños pudieran morir de desnutrición; han reaparecido enfermedades como la difteria, tuberculosis, sarampión; la falta de productos de higiene y agua producen epidemias de sarna y piojos; la mortalidad infantil ha incrementado 30% en un año, la mortalidad materna aumentó 65% entre 2015 y 2016; familias comen una vez al día, niños que se alimentan de basura; 21.752 homicidios en 2016. E incontables muertes injustificables por carencia de medicinas y equipos médicos operativos.

No ir a las municipales, no votar por quienes tienen oportunidad de ganar, no dejar que repitan alcaldes de oposición que han hecho buena labor, también es un crimen contra esta sufrida Venezuela. Miles de empleados serán botados, planes y ayudas cesarán y tendremos un mapa rojo que será aprovechado para, montados en la ola abstencionista, hacer las elecciones presidenciales muy probablemente en marzo y triunfar. Desunidos y sin luchar, tendremos a Maduro hasta 2025 y quizás mucho más.

Para cambiar las condiciones no hay que abandonar ninguna lucha. Los líderes tienen que recomponer una Unidad que hable con verdad a los opositores, que diga las dificultades pero que anime a la protesta, a la pelea por condiciones. No es lo mismo juramentar a 4 gobernadores que enfrentar a 18 gobernadores pataleando protestando y denunciando. Y no lo será si se logra superar la adversidad con ánimo y unión, para ganar alcaldías. Si los líderes no quieren hacerlo, que sean los ciudadanos quienes demuestren el poder de su voto, que sólo tiene voz en las urnas. El liderazgo debe alinearse con planes, estrategias, previsiones, cubrir todos los recovecos por los que pueda colarse el régimen.

La oposición tienen un objetivo común y si bota tierrita y no juega más, todo lo perderá. Votar, pelear, denunciar, demandar, marchar, oponerse, estar presentes. Y unidos. De lo contrario, este Halloween que vivimos los venezolanos desde hace 18 años será infinito.

charitorojas2010@hotmail.com
@charitorojasp

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