Boris Ackerman: ¿Se acabó la regaladera o ahí les viene el paquetazo?

por Boris Ackerman

La pasada semana, un inefable funcionario público de cuyo nombre sería intrascendente acordarse, acuñó con un estilo bastante cuestionable, la desafortunada frase “Aquí el regalado se tiene que acabar”. Ahora bien, parafraseando a otro gran filósofo, quien también formó parte del privilegiado grupo de los que han detentado el poder en estos últimos catorce años, cabe la profundísima pregunta ¿Y eso con qué se come?

Amigos míos, si eso se come, seguramente el acompañante debe ser muy pero muy dulce, porque el menú que se nos avecina es extremadamente amargo.
¿En realidad existe el regalado al cual se refiere el funcionario? La economía es la disciplina de la escasez y hasta ahora, el ser humano nada más conoce tres formas de manejar el tema:
La primera es la violencia, un bien es escaso, la alternativa por defecto, es luchar por él hasta que alguna persona o grupo, lo obtenga.
La segunda es el líder sabio o repartidor, que decide a quién darle algo y a quién no. Eso implica que debe haber una persona o grupo de personas “por encima” de los demás, que además tengan algún criterio único y excepcional que les permita decidir qué regalar o qué no y a quién regalar y a quiénes no.
La tercera forma de distribuir lo escaso, se llama precio, cuando se pone un precio, las personas deciden si compran o no algo, la cantidad a comprar o incluso vender el bien si consideran que lo pueden producir a un precio menor.
Con base en esos razonamientos, el Gobierno había puesto precios a la gasolina, la luz eléctrica y otros servicios que el funcionario menciona en sus declaraciones. Luego, nada era “regalado”.
Y seguramente los precios obedecían a la extrema sabiduría del liderazgo, a ciencia cierta orientado a la maximización en la productividad de los recursos con que cuenta el país. Si los precios fueron puestos a niveles un tanto bajos, entonces indudablemente fue por la colosal sapiencia de quienes detentan el poder.
Entonces caben las preguntas
¿Será que antes estaban equivocados “regalando” la gasolina, la luz eléctrica, el gas, etc. Y ahora que van a dejar de regalar, es que tienen la razón?
¿Pero cómo es que personas que no se equivocan, van a dejar de hacer algo que antes hacían por el bien de todos?
Quedan ahí las dudas y ruego a los funcionarios que las aclaren Ellos seguramente tendrán la indudable capacidad de dar luces sobre el complicadísimo tema, que escapa a los límites de mi humilde razonamiento.
Lo que sí se entiende de las declaraciones es que nos van a subir la gasolina y la luz a niveles nunca antes vistos y que eso nos va a pegar directamente en el bolsillo.
Implica también que el Gobierno, en su afán de obtener fondos, de seguro aumentará el precio oficial de las divisas, incrementará los impuestos y eso tiene para la colectividad una denominación diferente a la de “dejar la regaladera”, se llama en la jerga popular “PAQUETAZO NEOLIBERAL”.
Y esto no es más que un conjunto de medidas que simplemente le extraen poder adquisitivo, recursos y valor a las personas para dárselos a un gigantesco e ineficiente Estado que supuestamente estaba “regalándolos”.
Amigo lector, el Estado no le regala nada a nadie. Lo que tiene el Estado en realidad le pertenece a todos. Lo que supuestamente “nos regalan” proviene de lo que nos quitaron ya sea mediante impuestos o simplemente por manejar las acciones de empresas que deberían ser propiedad de la gente y no del Gobierno.
Lo que sí ocurre es que existe un grupo de personas que detenta el poder y que reparte a su real saber y entender los recursos que maneja el aparato estatal. Al final, no existe nada gratuito y lo que quienes mandan otorgan a usted o a un tercero en nombre suyo, lo termina pagando usted mismo de su tan golpeado bolsillo.
¿Qué veremos cuándo ”se acabe el regalado”?
Veremos simplemente que nuestro poder adquisitivo y lo que obtenemos por nuestro esfuerzo sufrirá una merma de consideración.
Es así como nuestro deber es claramente el de protegernos y las alternativas son pocas, pero tenemos que manejarlas cada vez con más detalle y eficacia:
1 Consumir menos, es decir, racionalizando la cantidad de bienes y servicios que consumimos, buscar un presupuesto equilibrado considerando que muchos precios tendrán un repunte.
2 Adelantar compras, si podemos adquirir bienes o servicios a precios rezagados, hagámoslo ahora, acumulemos inventarios de bienes no perecederos tales como artículos de limpieza, de cuidado personal, enlatados, etc.
3 Usar la deuda como herramienta, como sabemos que muchos bienes subirán de precio y habrá inflación, el tener activos ya sea en propiedades o productos que suban con la inflación, es buena idea, y si usted no tiene todo el dinero para comprarlos, quizás no sea mala idea usar deuda para lograrlo.
Recuerde utilizar la deuda más barata primero, es decir, la que menos intereses cueste y la más costosa luego.
4 Aprovechar oportunidades, sin duda, las crisis esconden oportunidades, es muy seguro que la pérdida de poder adquisitivo deje a muchas personas sin el chance de acceder a la satisfacción de muchas de sus necesidades. Sin embargo, las necesidades persistirán, luego, quien sea capaz de suplir lo que la gente lo que va a dejar de adquirir, pero a precios y condiciones atractivas, tendrá una gran ocasión de éxito.
5 Ser flexible y a la vez moverse en forma rápida. En momentos en que cae la demanda, el poder reposicionarse es imprescindible. Muchos modelos de negocio desaparecen debido a que el público que requiere de los bienes y servicios que se producen, deja de comprarlos. La capacidad que tengan las personas de cambiar sus modelos de negocio y la velocidad en que lo hagan, será la única vía que garantice la supervivencia de sus carreras profesionales o negocios.

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