AVN: Intermediarios inflan precios de hortalizas

mercado-hortalizas-redes-distribucionUna de las mayores distorsiones de la economía nacional, parte de la guerra económica de la derecha, se evidencia en la cadena de comercialización de hortalizas.

En el estado Mérida, región andina de Venezuela, los intermediarios compran la zanahoria en 30 bolívares por kilo, pero cuando el rubro llega a la capital de la entidad y a Caracas, su valor monetario se ha incrementado en más de 400%.

Similar situación se puede constatar en el caso de la papa, que se consigue en el mercado merideño y caraqueño con 375% y 500% (entre 160 y 180 bolívares el kilo), de aumento respectivamente, luego de ser adquirida por 30 o 35 bolívares a puerta de finca.

Los intermediarios y transportistas que controlan la distribución compran la cosecha de ajo en 120 bolívares por kilo, pero cuando el rubro llega al consumidor de la capital andina, unos 34 kilómetros al suroeste, el precio supera los 300 bolívares por kilo, es decir, más del doble (aumenta 150%).

En el Distrito Capital, el ajo se consigue con incremento de 400% respecto al precio de venta del productor. Así, tiene un costo para el pueblo de entre 480 y 520 bolívares el kilo.

Respecto a los frutales, destaca el caso de la fresa, que en el municipio Rangel de Mérida se comercializa en unos 60 bolívares por kilo, llega a la capital de la entidad con incremento de hasta 380%, y a Caracas, con aumento de 300% e incluso 700% en supermercados privados (300 o 400 bolívares).

En todo el país, el Gobierno realiza esfuerzos para fortalecer la producción y minimizar la
intermediación en este segmento de la economía, que deja al consumidor en cuarto y hasta quinto lugar de la cadena comercial, de acuerdo con información aportada por el Ministerio para Agricultura y Tierras.

En la ciudad de Mérida, la Dirección de Política Integral de la Gobernación, por instrucción del mandatario regional Alexis Ramírez, coordina con productores locales la comercialización semanal y directa de unas 60 toneladas de rubros en 18 puntos localizados en 15 parroquias.

Desde mayo de 2014, se contabiliza el suministro directo de más de 700.000 kilos de hortalizas a precios generales de entre 30 y 35 bolívares por kilo.

Por otra parte, el Ministerio promueve el intercambio complementario entre los municipios del estado, con la participación directa de los productores.

En lo que va de 2015, la Misión Agrovenezuela, política nacional de impulso a la producción agrícola, ha distribuido más de 1.480 toneladas de semilla de papa entre agricultores merideños.

Pese a estos esfuerzos, en los expendios y mercados de la entidad se comercializan los mismos rubros al doble y hasta el triple del precio pagado por cada kilo a puerta de finca. Cada comerciante justifica su ganancia respecto al monto que pagó a otro intermediario.

Intermediarios: Pagan poco y ganan mucho

La jornada del campesino en los páramos merideños, siempre en condiciones adversas de clima, superan en esfuerzo físico e intelectual el trabajo de intermediación comercial; sin embargo, la mayor ganancia económica corresponde a este segmento.

Sabino Centeno, agricultor del municipio Rangel, afirma que la producción de papa es la mejor organizada, pero añade que la localidad aún no cuenta con centros de acopio para otros rubros, como ajo y zanahoria.

“Aquí le vendemos a intermediarios porque no tenemos un centro de acopio. Juegan con los precios del
mercado, y a pesar de nuestro mayor esfuerzo en la producción, las ganancias se las llevan ellos. Es uno de los problemas que tenemos”, cuenta.

Centeno invierte 500.000 bolívares para cultivar manualmente una hectárea de ajo. Con ese monto paga la semilla, insumos y mano de obra. Recibe 120 bolívares el kilo de su producción, que luego llega a Caracas hasta en 520 bolívares.

El Gobierno, la Asociación de Productores Integrales del Páramo (Proinpa) y la Red Socialista de
Innovación Productiva de Papa impulsaron en Rangel la conformación y activación del Centro
Biotecnológico para la Producción de Semillas Agámicas, laboratorio que impulsa el rescate de la papa
nativa, entre otros aspectos sustentables de la producción, y provee semillas a precio estimado de 400
bolívares por cada saco de 25 kilos.

Esto ha brindado niveles inéditos de organización y de independencia a los productores locales de
papa, pero el tema de la comercialización y del transporte sigue siendo un nodo crítico que se evalúa actualmente en instancias como la Zonas de Conocimiento Productivo, constituida en Mérida por iniciativa del Gobierno para el desarrollo de las regiones.

Según Jesús Albarrán, agricultor del municipio Rangel, cultivar una hectárea de papa requiere invertir
150.000 bolívares, entre la preparación del terreno, la compra de insumos y de 30 sacos de semilla.

La cosecha está lista en tres meses y medio, consta de 300 sacos, con peso unitario de 47 kilos. Cada uno se vende en 1.500 bolívares, lo que equivale a 32 bolívares por kilo de papa, a puerta de finca.

Basta recorrer algunos comercios de Mérida para observar que el rubro se vende al consumidor en
precios que superan hasta el triple del valor monetario recibido por el productor.

La misma proporción de costos y beneficios describe la relación comercial en el caso del repollo, brócoli y coliflor.

Soluciones con acento en el Poder Popular

La directora de la Unidad Estadal del Ministerio para Agricultura y Tierras en Mérida, Katerina Boscán, señala que en la visión del Gobierno, la intermediación debe ser parte de una cadena comercial productiva que no distorsione la economía.

La servidora pública, quien asumió en mayo la dirección estadal de la cartera agraria, afirma que las distancias geográficas y la cuantía de los actores que participan en la cadena comercial, suman y sobreponen márgenes de ganancia que inflan los precios, haciendo de la comercialización un asunto complejo que escapa de ser solucionado sólo con el esfuerzo de fiscalización y control.

“¿Qué tenemos que hacer? Eliminar los pasos que evitan que el producto llegue directamente del productor al consumidor. Esa es una realidad que no es nueva, y estamos revisando todos los puntos críticos para hacer más eficiente la distribución. La clave es la organización del productor”, asegura.

La cartera agrícola adelanta la conformación de los Consejos Populares de Abastecimiento y Producción, integrando a los productores que son abastecidos por las tiendas estatales Agropatria. Estas instancias aportan 80% de los insumos para la producción en Mérida.

“Queremos articular a los agricultores y al Ministerio para la Alimentación. La idea es que se arrime la producción a la red de distribución del Estado”, explica Boscán.

Añade que la planificación no descarta la activación de nuevos centros de acopio, pero enfatiza que la estrategia pone acento en la organización de los productores, llamados a colaborar para configurar métodos eficaces y eficientes de comercialización de los rubros, con mínima intermediación.

“Los productores merideños cuentan con el Gobierno para apoyar su esfuerzo, para resolver los nodos críticos y mejorar los procesos. Los invitamos a denunciar, a no prestarse para irregularidades y a confiar en las instituciones”, resalta en referencia a la propaganda derechista que promueve la guerra económica con mensajes alienantes de incertidumbre y desconfianza.

Las tiendas Agropatria, las organizaciones comunales y 21 oficinas del Ministerio para Agricultura distribuidas en Mérida promoverán en corto plazo la conformación de estos consejos.

A escala nacional se han instalado más de 7.700 Consejos Populares de Abastecimiento y Producción, instancias que forman parte de la estrategia impulsada por el Gobierno para hacer frente a la guerra económica de la derecha.

Fuente: AVN-Adalberto Fernández

 

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